sábado, 19 de abril de 2014

La fundación de una ciudad romana


Cuando los romanos se disponían a fundar una ciudad, era preciso llevar a cabo ciertas ceremonias religiosas para invocar la protección de los dioses, una antiquísima tradición heredada de los etruscos y que recibía el nombre de inauguratio. Este término proviene del augur, a quien era preceptivo consultar para asegurarse de haber elegido el lugar adecuado. El augur procedía primero a la contemplatio, observando el cielo desde un punto elevado y alerta a cualquier señal divina que pudiera ser enviada. A través de esta contemplación decidirá si es oportuno fundar una ciudad en dicho emplazamiento, y en caso afirmativo elegirá las coordenadas o ejes principales de la ciudad.

Se examinaban entonces las entrañas de algunos animales. Generalmente se elegía un águila, por ser  las águilas mensajeras de la voluntad divina. El ave se abría en canal y se extraía el hígado, que era dividido en partes, cada una destinada a una divinidad. Vitrubio, en su tratado De Arquitectura, nos explica que según el estado de las vísceras de los animales sacrificados, comprobaban si el aire y las aguas del lugar eran lo bastante salubres para levantar allí una población. 

Si los auspicios resultaban favorables, se enganchaba un toro y una vaca a un arado de bronce para trazar con un surco la zona destinada a albergar a la población. Las reses debían ser blancas y no haber llevado nunca yugo. El toro, evocador de la fertilidad de la tierra, de la masculinidad y la guerra, debía caminar por la parte exterior del surco, mientras la hembra, símbolo del hogar, iba por el lado interior.


El fundador manejaba el arado de forma oblicua, para que la tierra levantada cayera del lado de la ciudad, y aquella que caía fuera era recogida de inmediato por los ayudantes y arrojada hacia el interior. Donde el lugar lo permitía, el espacio se diseñaba en forma cuadrada. Para las puertas, cuyo número se determinaba también por medio de tradiciones sagradas, se dejaba un espacio libre levantando el arado. El acto de llevar levantado el arado se llamaba portare, de donde proviene la palabra puerta. El surco tenía carácter inviolable, y se consideraba un sacrilegio saltar por encima.

El centro del área así delimitada era sagrado. Allí se abría una fosa circular —mundus— en la que se depositaban los restos del águila sacrificada, ofrendas y una arqueta con tierra procedente del lugar de origen de los fundadores, simbolizando así que traían a sus dioses consigo. Luego se taponaba con una piedra cuadrada sobre la que se erigía un altar. En él ardía un fuego, el focus. Era el momento en que el fundador daba nombre a la ciudad. La piedra era retirada tres veces al año, y durante esos días en los que se abría el mundus todos los asuntos de la ciudad se paralizaban, porque entendían que, al quedar abierta la comunicación con el inframundo, cualquier proyecto estaba destinado a salir mal.


El surco abierto con el arado trazaba exactamente el lugar en el que debía erigirse la muralla. Fuera de ella se marcaba un perímetro para delimitar el pomerium, un espacio sagrado destinado en exclusiva a los dioses romanos cuya protección invocaban. Para señalar los límites se empleaban pilares de piedra llamados cippi pomoerii. Se consideraba que Roma existía tan solo hasta los límites del pomerium, y que todo aquello que quedase más allá de ellos era territorio perteneciente a los romanos, pero no propiamente Roma. La zona así delimitada no era habitable, ni podía ser cultivada. Tampoco se permitían los enterramientos, ni portar armas, un acto que hubiera sido sacrílego. Los generales tenían prohibida la entrada, a excepción del día en que se celebraba la ceremonia del triunfo. Hasta ese momento debía aguardar con sus tropas fuera del pomerium.

La última parte de los rituales era la consecratio, consistente en un sacrificio a los dioses capitolinos. Después se llevaba a cabo la centuriación o división por parcelas del terreno de la ciudad, que era así repartido entre los colonos. Esta parte corría a cargo del agrimensor, quien dividía el suelo primero en centurias numeradas que a su vez se dividían en lotes más pequeños. Utilizando un instrumento llamado gnomon, comenzaba por trazar sobre el mundus una cruz que señalaría las dos calles principales. El trazo que iba de este a oeste correspondía a la llamada decumanus Maximus, y el que iba de norte a sur era la cardo Maximus. Mediante esta cruz la ciudad quedaba dividida en cuatro regiones: siniestra, dextra, antica y postica. El foro se señalaba en el lugar de intersección de las dos calles principales.


24 comentarios:

  1. Muy curiosos y ceremoniosos estos romanos para edificar una ciudad. Los concejales de urbanismo que recalificaban terrenos para construir pisos en la época del ladrillazo no eran tan mirados.
    Un saludo.

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    1. Digamos que ahora tienen el ritual del "melollevo", sí. Al menos es algo que se repite una y otra vez como si de un ritual se tratara.

      Feliz fin de semana

      Bisous

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    2. ¿Se imaginan si hoy se crearan rituales alrededor de algo tan mundano como la construcción? La desacralización que ha marcado al mundo moderno nos hace imposible imaginarnos una sociedad en la cual todo acto era sagrado.
      Bisous, Madame

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    3. Hoy parece, madame, que lo único sagrado es el dinero, en nombre del cual se comete todo tipo de abusos y atropellos.

      Feliz domingo

      Bisous

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  2. Los conquistadores españoles también tenía rituales religiosos para fundar las ciudades en América. No mataban animales (o al menos no hay constancia de eso). Mucho de lo que Ud relata aquí, era seguido en las fundaciones. Excepto que en vez de a dioses, se encomendaban a los santos.

    Interesante como siempre Madame

    Besos

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    1. No, lo de matar animales ya no se llevaba, afortunadamente, pero en realidad el cristianismo heredó y adaptó las tradiciones romanas, de modo que son perceptibles muchas veces, como en este caso.

      Muchas gracias, monsieur

      Feliz domingo

      Bisous

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  3. Yo sabía lo de las visceras, pero no sabía la "razón científica" detrás del sacrificio de la desafortunada aguila. No era todo superstición entonces. Besos . Claudia.

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    1. No, al final resulta que obedecía a razones más prácticas de lo que parece, solo que las tradiciones acaban repitiéndose con un total olvido de su significado original.

      Feliz domingo, madame

      Bisous

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  4. A ver si ahora son los causantes de la extinción del águila. Mira por donde nos has explicado el sentido de la inaguración, aunque ahora no se andan con tantos miramientos ni rituales.
    Interesante entrada.
    Bisous, Madame.

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    1. Hasta no hace tanto era habitual en las inauguraciones la presencia del sacerdote con su agua bendita. En realidad somos más romanos de lo que pensamos.

      Feliz domingo, monsieur

      Bisous

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  5. Estos rituales para la fundación de una ciudad de sentido religioso, por lo superticiosos que eran.-Pero si, que me maravilla ,los ingenieros romanos con el trato que se le daba a las conducciones hidráulicas subterráneas y acueductos..-Por estos lares tenemos:Segovia,Tarragona y Mérida:fueron unos buenos discípulos de la urbanística helénica.

    Bisous feliz domingo de Pascua.

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    1. Aquellas obras de ingeniería eran asombrosas, teniendo en cuenta los medios y la tecnología de la época. Eran construcciones heroicas.

      Feliz domingo, madame

      Bisous

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  6. De bonnes nuits à tous!

    Fascinante la descripción de los rituales que los antiguos romanos realizaban para fundar ciudades. Pero no fue algo mundano ni una simple construcción, era algo de suma importancia pues quizás los augures vislumbravan ya, que aquella humilde ciudad edificada sobre siete colinas
    sería algún día ¡la capital del mundo!

    Vale resaltar que muchas ciudades construidas en el Nuevo Mundo se trazaron siguiendo planos en forma de un tablero de ajedrez, como por ejemplo la ciudad de Lima (capital del virreinato de Perú) conocida como el damero de Pizarro.

    Mis sinceros deseos de paz espiritual a todos los participantes del blog, en este domingo de Pascua!

    Frederick

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    1. Los planos en forma de tablero de ajedrez son precisamente herencia de la tradición romana. Ellos también trazaban así sus ciudades, y de ellos aprendimos.

      Feliz domingo de Pascua también para usted, monsieur.

      Bisous

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  7. Gracias por esta nueva publicación Madame, muy interesante las peculiaridades de los romanos a la hora de funda una nueva urbe...
    Saludos y feliz domingo

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  8. Interesante y sorprendente, desde el punto de vista actual, claro, la coexistencia de supersticiones y la racionalidad de los arquitectos en el trazado de las ciudades, con esa cruz que la dividía, y determinaba la ubicación del foro.
    Que el propio Vitrubio tratase sobre la validez de esos designios muestra claramente cuan arraigadas estaban esas prácticas.
    Peso a todo seguro que cuando interesaba fundar una ciudad en algún lugar el arúspice de turno leía las vísceras conforme convenía. Que un imperio no se hace de cualquier manera.
    Beso su mano

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    1. Debía de ser un tanto relativo eso de las vísceras, sí. Opinable, cuando menos. Aunque naturalmente si veían signos de alguna enfermedad que indicase que el agua podría ser poco saludable, entonces el rito se volvía útil.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

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  9. Ahora ya no tenemos el privilegio de celebrar los festejos de la fundaciçon de una ciudad porque el territorio habitable estaba copado por poblaciones sin cuento. Bueno, hasta hace poco tiempo, en el franquismo se fundaron algunos pueblos nuevos en el sur y en el siglo XVIII también, aunque no creo que pusieran tanto cuidado en observar los augurios como bien hacían los romanos. Si acaso se consultaría al Altísimo.
    Un beso

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    1. Venía a ser lo mismo, solo que trasladado al cristianismo. En realidad se aprecia bien de dónde procede.

      Buenas noches

      Bisous

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  10. Mi querida Madame

    Creo que todo ese ritual hoy en día se hace en privado y con un sacerdote, el contexto de esta forma a quedao muy presente en nuestra sociedad si no es bendecido alguna cosa va al fracaso.

    Aunque se niegue la superstición a los augurios está muy en boga aún... En todos los países de esta aldea global

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    1. Sí, lo está, aunque yo creo que más por conservar la tradición que por mera superstición.

      Buenas noches

      Bisous

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  11. casi me pierdo esta entrada, madame! muy curioso todo lo referente a que los generales no podían entrar en Roma. me estoy leyendo una biografía de César y eso de que llevasen al Senado a las afueras para reunirse porque un general no podía entrar en la ciudad, pero sí que podían obligar a todo el Senado romano a salir de excursión... era la monda lironda.
    buen jueves ya, madame!
    bisous!!

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    1. Pues sí, menudas excursiones debían de pegarse los senadores, monsieur. Porque el caso es que el ejército no hacía más que ir y venir, así que eso debía de mantenerlos bastante ajetreados.

      Buenas noches

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)