sábado, 16 de noviembre de 2013

Las Floralia

Flora y Céfiro - Bouguereau


“Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos”. (Ovidio)


Las Floralia eran un festival que los romanos celebraban en honor a Flora, diosa de la vegetación, la fertilidad y la primavera, de todo cuanto florece. Los ritos, que simbolizaban la renovación del ciclo de la vida, tenían lugar entre el 28 de abril y el 3 de mayo. Según la tradición, se organizaron por primera vez siguiendo las indicaciones de un oráculo de los libros Sibilinos, que fue preciso consultar tras una grave sequía. De acuerdo con el oráculo, era preciso erigir un templo a la diosa, y así se hizo cerca del circo Máximo, al pie de la ladera del Aventino. Los juegos fueron instituidos para conmemorar su inauguración.

Flora era una divinidad muy antigua, tanto que se atribuye su introducción al rey sabino Tito Tacio, que compartió el trono de Roma con Rómulo. Los sabinos dieron a un mes el nombre de la diosa, y los samnitas la adoraban junto con Ceres, con quien tenía mucho en común. En Roma contaba con su propio sacerdote, el flamen floralis. Ovidio la identifica con la ninfa griega Cloris, que fue raptada por Céfiro, dios del viento. En compensación, Céfiro le permitió reinar sobre las flores y los campos. Más tarde Cloris regalaría a los hombres la miel que las abejas elaboraban con sus flores.


“Gozo de una primavera eterna: el año está siempre sonriente, los árboles tienen siempre hojas, la tierra siempre pastizales. Tengo en los campos que constituyen mi dote un jardín exuberante: el viento lo respeta, una fuente de agua cristalina lo riega. Mi marido cubrió este jardín de flores generosas y me dijo: “Tú, diosa, ostenta la soberanía de las flores”. Yo quise muchas veces contar la serie de colores y no pude; su cantidad sobrepasaba la cuenta. … Mi poder divino afecta también a los campos de labranza. Si las mieses cuajan bien las flores, habrá era rica; si cuaja bien la flor de la viña, habrá vino; si cuajan bien las flores del olivo, el año será muy fértil. La miel es regalo mío, yo soy la que convoco a los insectos que producirán la miel a las violetas, los codesos y los tomillos blanqueantes.” (Ovidio)

Este festival perdió popularidad y fue decayendo. Se celebraba tan solo de modo ocasional hasta que en el año 173 a. C. el senado, preocupado por un invierno de granizadas, lluvias constantes y fuertes vientos que resultaron desastrosos para vegetación y cosechas, ordenó que se reinstauraran los juegos con carácter anual a fin de invocar la protección de la diosa. Durante el Imperio las Floralia habían llegado a ser tan populares como las Saturnalia y se habían extendido por todos los confines de Roma, puesto que su carácter licencioso aumentaba su capacidad de atracción entre los pueblos conquistados.


Para celebrar la ocasión había juegos y representaciones teatrales. Eran los llamados ludi florales. Durante el Imperio el último día de las Floralias estaba dedicado a los juegos en el circo. Estos ludi estaban financiados por magistrados menores llamados ediles curules, que los utilizaban para atraerse las simpatías y el voto de la gente. Para ellos se trataba de un modo de procurarse un ascenso cuando terminara su año como ediles.

Eran fechas de gran alegría, había cánticos, bailes, banquetes en mesas que se preparaban en la calle; se ofrecía a la diosa leche y miel, y se bebía vino sin moderación. Las casas y los templos aparecían hermosamente decorados con flores; la gente se regalaba fruta y se entregaba a juegos lascivos. Y es que los ludi florales no solo celebraban el florecimiento de las plantas, sino también el deseo sexual, de ahí que prostitutas y cortesanas consideraran a las Floralia sus fiestas.

Los participantes en la fiesta, vestidos con ropa muy colorida, llevaban guirnaldas, cintas de colores, coronas de flores en el cabello o ramilletes en la mano, y después de asistir a las representaciones teatrales continuaban celebrando en el circo. La gente se arrojaba habas y guisantes como símbolo de fertilidad. Se consideraba que la primera persona en depositar una guirnalda ante la estatua de Flora tendría buena suerte durante los meses sucesivos. Los niños también tenían su parte de diversión, puesto que en su origen se hacían pequeñas imágenes de la diosa que ellos decoraban con flores.

Durante la noche Roma se iluminaba con antorchas, ya que las celebraciones se prolongaban hasta tarde. Pero las horas intempestivas a las que las gentes regresaban a sus casas entrañaban un peligro, porque eran también ocasión de malhechores al acecho. Sejano, favorito de Tiberio, se hizo popular entre los ciudadanos que habían estado disfrutando de las Floralia hasta altas horas movilizando a cinco mil esclavos con antorchas para que los condujeran sanos y salvos hasta sus hogares.

La danza romana más notable fue tal vez la instituida en honor a Flora. En su origen era una danza sencilla e inocente que las jóvenes ejecutaban sobre las calles tapizadas de flores y que simplemente expresaba la alegría que producía la llegada de la primavera. En el campo siguió conservando su carácter moderado, pero no así en la ciudad, donde pronto degeneró en un baile desenfrenado al que se entregaban las prostitutas. Era costumbre que en las representaciones teatrales mímicas que formaban la parte principal de estas diversiones, el público les pidiera que se desnudaran sobre el escenario y divirtieran a la muchedumbre con sus bailes y gestos obscenos hasta que los espectadores se desinhibían, comenzaban a despojarse también de sus ropas y se unían a ellas. Estos espectáculos tenían lugar ante los ojos de ciudadanos de todas las clases sociales, fueran ediles, senadores, simples plebeyos o las matronas más rígidas. Además las prostitutas participaban en combates simulados de gladiadores y asistían a carreras de carros donde se arrojaba garbanzos sobre la gente. 


Estos juegos resultaban tan licenciosos que durante el Renacimiento algunos autores, siguiendo la versión de Lactancio, pensaron que Flora había sido en su origen una prostituta que había legado todos sus bienes al Estado. Y, de hecho, parece que Flora era un nombre muy común entre las prostitutas de la antigua Roma.

En una ocasión en que Catón el Joven estaba presente, el pueblo, cohibido, no se atrevía a solicitar en su presencia que comparecieran las prostitutas. Al comunicarle su amigo lo que estaba ocurriendo, Catón optó por abandonar el lugar para dejar al pueblo en libertad de disfrutar de un espectáculo que él prefería no presenciar. El alborozo de la gente al ver que se marchaba fue inmenso, y la espantada de Catón fue objeto de sátira por parte de Marcial en uno de sus epigramas:


Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,
los festivos juegos y la licencia del vulgo,
¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?
¿Acaso habías venido solo para marcharte?



9 comentarios:

  1. Que divertido que en una misma nación existieran puritanos como Catón y otros que gozaban con estas fiestas. Flora era una deidad totalmente romana y me gusta que fuera patrona de prostitutas.
    Bisous, Madame.

    ResponderEliminar
  2. Buenos días, Madame.

    Hay que ver cómo degeneran los usos y costumbres. Parece mentira que una fiesta que se hacía para celebrar la llegada de la Primavera acabase en manos de las prostitutas.

    En cuanto al epigrama de Marcial, tiene razón en parte. ¿Qué pretendía Catón yendo a esa fiesta? Pero también, ¿qué reparos tenían estas gentes por el hecho de que Catón estuviese presente? Me da la impresión que estas incoherencias del ser y el parecer nos vienen a las personas de serie.

    Un saludo Madame. Disfrute de la tarde.

    ResponderEliminar
  3. "La primavera la sangre altera" a lo mejor por eso se la conoce con esta metáfora.Y, este bello poema que le dedica Ovidio para identificar a Flora es precioso.Puritanos o mejor dicho hipócritas siempre han habido como el caso de Catón.

    Madame una entrada muy bella feliz domingo!

    ResponderEliminar
  4. Todas estas celebraciones donde se exalta la lozanía, la juventud, la felicidad y la vida, han tenido siempre un cortejo de gente criticona, disconforme con que los demás gocen de su libertad.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Si de algo entendía los romanos es de celebrar fiestas en donde corra el vino y la comida. Sabían divertirse y cualquier ocasión era buena para ello.
    Preciosos el poema de Ovidio.
    Bisous madame y buena semana

    ResponderEliminar
  6. Si que se apropiaron bien las meretrices de la fiesta, que hasta el nombre de la diosa Flora tomaron para llamarse muchas de ellas.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
  7. Sin despreciar la totalidad del contenido, me ha interesado sobremanera el texto de Ovidio. Gracias, Madame, por este hermoso regalo.
    Bisous.

    ResponderEliminar
  8. catón el severo... catón el aguafiestas. flora, pues a mí el nombre de flora me gusta, aunque no sabía que tuviera tan mala fama...
    qué cosa, que coincida casi con la fiesta de la rosa aquí en Catalunya, 23 de abril. la primavera y eso.
    buen lunes, madame.

    bisous.

    ResponderEliminar
  9. Flora como llamó Ovidio a la ninfa griega Cloris era diosa de la primavera y las flores; el dios céfiro sr. del viento se enamoró de ella y la rapta y la lleva a un hermoso jardín... es de donde proviene la expresión de "EL JARDIN DE LAS DELICIAS" ... en compensación x el rapto el dio le concede ser la reina de las flores; los romanos también la consideraban sra. de la fertilidad, de la alegría y de los frutos, es x eso de tan alegre fiesta. Se decía que cuando flora y céfiro se juntaban todo florecía y se llenaba de alegría

    ResponderEliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)