viernes, 10 de mayo de 2013

La venatio en la antigua Roma


Uno de los espectáculos más sanguinarios de la antigua Roma era la venatio de animales salvajes, que data del año 186 a.C. Estos gladiadores luchaban a pie o a caballo y se adiestraban en la escuela situada junto al Coliseo llamada ludus matutinus, dado que en un principio estos espectáculos tenían lugar por la mañana, mientras que los combates de gladiadores se celebraban por la tarde. En esta escuela no solo recibían formación los luchadores, sino que también se enseñaba a domesticar a las fieras. Más adelante, ya al final de la República, hubo grandes espectáculos de caza que podían celebrarse por la tarde e incluso durar varios días. 

En ocasiones se trataba de mercenarios, pero otras veces eran cautivos o criminales obligados a luchar contra las fieras en la arena. Los primeros eran los venatores (cazadores) propiamente dichos, divididos en varias categorías según su especialidad: arqueros, taurarii (toreros), etc. Los segundos eran los bestiarii, que ofrecían un espectáculo de hombres sin entrenar, armados de forma imperfecta o a veces expuestos totalmente a los animales, atados a columnas o encerrados con ellos en una jaula. Incluso aunque consiguieran dar muerte a una de las fieras, continuamente se soltaban otras nuevas. Rara vez conseguía un condenado matar a una, y en cambio era frecuente que un solo animal matara a varios hombres. Ha quedado registrado el dato de un león que acabó él solo con 200 bestiarii. 

La venatio era, pues, la damnatio ad bestias, una forma de pena de muerte destinada a los enemigos del Estado, tan atroz que muchos se resistieron a morir de ese modo. Séneca cuenta cómo un infortunado prisionero germano destinado a participar en una de estas luchas optó por suicidarse tragando una esponja. Otro de ellos, cuando iba a ser conducido a la arena, metió la cabeza entre los radios de la rueda del carro y se partió el cuello. Tenemos también el dato de 29 prisioneros sajones que se estrangularon unos a otros en su celda. 


Este método de acabar con los criminales, importado de los cartagineses en el siglo II a.C., no se abolió hasta el año 681. Los cartagineses lo aplicaban a los desertores o esclavos fugitivos, como medida disuasoria para otros. Los romanos también lo aplicaron a los primeros cristianos. 

Bestiarii era también el nombre que recibían los trabajadores encargados del cuidado de los animales, de separarlos de sus víctimas o animarlos a la lucha haciéndolos salir de sus jaulas mediante paja ardiendo. Si eran atacados mientras se aplicaban a la tarea, podían buscar refugio en los burladeros que había en torno a la arena. 

Los venatores, en cambio, iban armados con una lanza, se preparaban bien para estos combates y podían proteger brazos y piernas con cuero. A veces llevaban placas de hierro en el pecho o incluso una especia de armadura, en cuyo caso utilizaban una espada como arma. 

Pero existía una segunda modalidad de venatio en la que eran las propias fieras las que luchaban una contra otra obedeciendo a los debidos estímulos, como el hambre o el fuego. 

Se traían a Roma los animales más curiosos desde los lugares más remotos. Pompeyo organizó una lucha de 500 leones, 18 elefantes y 410 animales salvajes traídos desde África. Augusto preparó una cacería en la que se mataron 36 cocodrilos en el circo Flaminio, inundado para la ocasión. Calígula hizo su aportación con un combate entre 400 osos e igual número de animales africanos. El Coliseo y otros circos aún conservan los pasadizos subterráneos utilizados para conducir a los animales hasta la arena. 


En el caso de los toros, igual que en las modernas corridas, los succursores se encargaban de aguijonearlos para enfurecerlos, y el torero luchaba contra el toro a pie, con una pica o una lanza. Otros espectáculos taurinos implicaban habilidades similares a las cretenses, o a las de los rodeos contemporáneos. 

Después del espectáculo la carne de los animales era ofrecida al público, y en muchos casos había también unas actuaciones similares a las de un circo moderno, con números cómicos y animales amaestrados, por ejemplo tigres que se dejan besar, leones que atrapan liebres y las entregan sin causarles daño alguno, o elefantes que bailan. 

Pretores, ediles y cuestores se encargaban de organizar la venatio mediante impuestos recaudados en provincias. Estos espectáculos tenían también un aspecto religioso: estaban dedicados a Diana, diosa de la caza, o a Júpiter. A veces se celebraban en determinadas fechas del año, por ejemplo por el cumpleaños del emperador o aniversarios de victorias gloriosas, pero también para conmemorar otras ocasiones, como una boda, una coronación, un triunfo o un funeral. 

Los animales eran expuestos al público el día antes de la venatio. En Roma la exhibición de las fieras tenía lugar en el vivarium o zoo, cerca de la Puerta Prenestina. 

Augusto alentó esta práctica entre patricios, y de este modo las venationes llegaron a ser muy populares entre las clases altas. La caza era el deporte de los ricos, y constituía una prueba de valor. Algunos venatores llegaron a ser tan famosos que aún pueden leerse sus nombres en algunos mosaicos. 


El propio Nerón se expuso alguna vez, y Cómodo se hizo célebre matando animales en el anfiteatro. Este emperador, hombre muy hermoso según atestiguan todas las fuentes, se mostraba especialmente orgulloso de su físico, por lo que se complacía en erigir estatuas suyas en las que aparecía representado como Hércules. Se creía realmente hijo de Júpiter, una obsesión que le impulsaba a demostrar en la arena sus poderes enfrentándose a animales salvajes. En una ocasión venció a una pantera en combate singular, y era tanta su afición que se llegó a rumorear que en realidad no era hijo del intelectual Marco Aurelio, sino de un gladiador con el que su madre Faustina había tenido relación durante unas vacaciones en la costa. Jamás perdió un combate contra otros gladiadores, a pesar de que se afirma que libró más de 700. Aunque también se dice que tenía que haber algún truco, y que probablemente sus rivales eran drogados antes de entrar a la arena.


44 comentarios:

  1. Me impresiona pensar en 500 leones luchando. No pasaría hambre el publico después de estos espectáculos.
    Que tenga un buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que pasa que no creo que la carne de todos los animales fuera comestible. La de toro sí, por ejemplo, pero el león no sé si se come.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

      Eliminar
  2. Debe ser horrible morir despedazado a mano de las fieras. Ya eran brutos estos romanos, sobre todo el público, sediento de carnaza y emociones fuertes.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eran entonces y somos ahora. Las corridas de toros son herederas directas de estos espectáculos. Y hoy día aún hay otros espectáculos en los que se obliga a animales a combatir entre sí, como las peleas de gallos.

      Feliz fin de semana, monsieur

      bisous

      Eliminar
  3. Me resulta impactante este cruento espectáculo de sangre, esta perversión del hombre por el mal no sólo hacia los animales, sino al resto de los hombres. Lo peor es que, si bien ahora las cosas son distintas, el hombre sigue siendo un lobo para el hombre.

    Bisous.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, poco ha cambiado. Los espectáculos violentos siguen contando con mucho público. La violencia está presente en los juegos y en las diversiones de diversas formas, hombres contra hombres u hombres contra animales. Somos lo que somos.

      Feliz fin de semana

      Bisous

      Eliminar
  4. Bonsoir à tous!

    ¡Apasionante entrada Madame!
    La lucha de gladiadores es una fuente inagotable para escritores y productores de cine y tv, la más reciente con la peli "Gladiador" (Russell Crowe) que más éxito cosechó desde la mítica "Ben-Hur".

    Los combatientes podían tener diferentes orígenes, algunos eran voluntarios para obtener fama y fortuna, pero la gran mayoría esclavos o prisioneros tal y como su merced lo expone.

    Otra miniserie que me mola cada vez que vuelvo a verla es "Los últimos días de Pompeya" donde se aprecia al gladiador Lydon quien obtiene todos los laurales en el coliseo, pero luego cuando cree ser un campeón es rechazado por la alta sociedad.

    Aquí me detengo pues sino voy a ocupar todo el tablero con los temas de gladiadores que me fascinan...

    Feliz fin de semana Madame, a usted y a todos y cada uno de los miembros del blog

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya que le interesa a usted el tema, monsieur, por cierto que tengo otro artículo en este blog, titulado "gladiadores y gladiatrices", y otro más sobre los últimos días de Pompeya.

      Feliz fin de semana

      Bisous

      Eliminar
  5. Siento mucho respeto por la fiesta taurina, pero en general detesto cualquier espectáculo (hasta el circo ) donde se maltrata o mata a un animal. La diferencia es que en la tauromaquia , el torero elige serlo, pero estos pobres bestiarii no tenían opción.
    Feliz in de semana, Madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, los taurarii también entonces elegían serlo, eran profesionales. Pero los bestiarii no, esos eran los condenados a muerte.
      El que sigue sin elegir nada es el toro.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

      Eliminar
  6. Amedida que leía esta reseña madame:es ,como si algunos pasajes los hubiera visto porqué las corridas de toros, dentro de que tienen un protocolo y un colorido no deja de ser una brutalidad y ahora se acorazan a los caballos pero antes los destripaba el toro y los cosian sobre la marcha o a otro en caso de no sobrevivir.Después el boxeo,la caza ,peleas de perros,de gallos...por lo que veo hemos corrido un túpido velo pero la ansia de espectáculo es un poco la herencia que hemos recibido de los pueblos que nos han colonizado.

    Estoy con Malena que los toreros elijen su profesión pero antes eran carne de presidio.

    Nunca se acuesta una sin haber aprendido algo ;muchas gracias madame por esta entrada.

    Feliz finde un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no, los toreros de la antigua Roma eran venatores, es decir luchadores profesionales, igual que ahora. Los bestiarii era otra cosa, esos eran los condenados a muerte, pero no eran taurarii.

      Gracias a usted.
      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

      Eliminar
  7. Quem na presença constante me ensinou
    na pureza do seu coração a vislumbrar
    caminhos…
    Dos primeiros passos, das primeiras
    palavras…
    Do amor sem dimensão, de cada momento,
    dos atos de cada capítulo de minha vida
    não ensaiados, mas vividos em cada
    emoção.
    Da conversa no quintal, do acalanto do
    meu sono aquecido de amor, aninhada
    em seu coração…
    MÃE …
    do abraço, do beijo que levo na
    lembrança…
    é você que me inspira a caminhar…
    A presença de cada passo que o
    tempo não apaga: por mais longo
    e escuro que seja o caminho, haverá
    sempre um horizonte…
    Mãe mulher a quem devemos a vida,
    que merece o nosso respeito,
    nossa gratidão e nosso afeto.
    Nessa mensagem com todo sentimento
    de uma filha , que chora saudades eternas
    de você mãe.
    È merecido um Dia para homenagear
    todas as mães do mundo.
    Com carinho e saudades deixo aqui meu abraço
    de amiga ,filha ,mãe e meu primeiro ano
    do dia das mães (Bisavó).
    Na postagem tem mimos caso gostar fique
    a vontade para levar foi feito com muito carinho.
    Um feliz final de semana.
    Um Feliz Dia Das Mães.
    Carinhosamente,Evanir.

    ResponderEliminar
  8. Ay que esta no es una de las entradas que más me agradan., No soporto el sufrimiento de los animales ni de las personas. Ni el ketchup en las películas. Me supera. Es algo tan salvaje aunque forma parte de la naturaleza humana la crueldad.
    Bisous y buen finde

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco soy taurina, madame. Pero ciertamente es algo que forma parte de la naturaleza humana y tenemos que asumir.

      Feliz día

      Bisous

      Eliminar
  9. No estoy de acuerdo con Malena. El torero tiene elección. El pobre toro no. Uno no deja de ser bastante hipòcrita porque se come la carne y en definitiva alguien se encarga de la faena. Pero matar como espectáculo no lo justifico de ninguna manera. No podría presenciar nada que expusiera a un ser inocente a la crueldad humana. Cambiando de tema, según Hollywood al tremendo Cómodo lo terminó matando Russell Crowne, si mal no recuerdo. Ay este joliguche cuando se mete con la historia que desparramo arma. besitos . Claudia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, así es, yo también veo una diferencia entre comer carne y regodearse con el sufrimiento, sea humano o animal. No me gustan las corridas de toros, las peleas de gallos ni cualquier espectáculo de este tipo. Tampoco el boxeo, donde los seres humanos en algunas ocasiones solo tienen elección a medias, y son explotados vilmente.

      Ay, Hollywood y la historia! Es tremendo lo que pueden llegar a hacer.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

      Eliminar
  10. Hasta donde eran capaces los romanos por entretener a la plebe.Como siempre madame disfrutando de su ilustraciones historicas .
    Un abrazo y buen fin de semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Menos mal que hoy, con el fútbol, no hace falta llegar a tanto, jiji, aunque a veces el fútbol se convierta también en un espectáculo bastante violento!

      Feliz fin de semana

      Bisous

      Eliminar
  11. La Antigua Roma es un tema fascinante. Me encanta.
    Y lo que les gustaban los espectáculos. Aunque estas venatios fuesen especialmente crueles y sanguinarios (para hombres y bestias).
    Ya lo decía Juvenal: "Panem et circenses". Y en este caso, con el reparto de carne, cumplían con las dos.

    Feliz fin de semana, madame.
    Abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, y la cuestión es que no somos capaces de librarnos de ese lado romano nuestro, como tampoco lo somos de renunciar a la violencia.

      Feliz fin de semana también para usted, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  12. Precisamente estos días estuve viendo algunos documentales sobre la vida en Roma. En uno de ellos, dedicado a los gladiadores, comentaron el suicidio que Séneca recogió. Pero en él decían que se suicidó clavándose en la garganta el palo con esponja que se usaba para limpiarse después de defecar...

    Por otro lado... ¡Hay que ver el humor de los romanos! Primero te ofrecen un espectáculo sangriento y luego unos números cómicos donde hasta dan besitos a fieras domesticadas...

    No sé si has escrito ya sobre la vida de Cómodo, sus aires de grandeza y todos los nombres que se fue dando a sí mismo a lo largo de su vida, pero sería un tema interesante a tratar.

    Bisous!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin duda el suicida tendría que ayudarse del palo, pero pensar que además la esponja era la que se usaba para limpiarse después de defecar a mí casi me haría preferible enfrentarme a las bestias. Puag, madame!

      No, a Cómodo aún no le había tocado aparecer por aquí. Desde luego, su vida no tenían desperdicio.

      Feliz fin de semana

      Bisous

      Eliminar
  13. Una explicación muy completa y escalofriante de la afición de los romanos por estos espectáculos tan sangrientos. Es difícil hacerse una idea de qué es lo que sentirían al verlos, qué clase de emoción o alegría podría proporcionarles el ver a un hombre atacado y destrozado por un león. El ser humano me resulta a veces incomprensible... Beso su mano, madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los espectáculos sangrientos continúan atrayendo a mucha gente. Es doblemente difícil de comprender la emoción cuando de antemano se sabe cuál será el resultado de la contienda.

      Feliz fin de semana, madame

      Bisous

      Eliminar
  14. Una práctica que se refleja en películas y series ambientadas en la época.

    Los 500 leones luchando...y los cocodrilos...Mucha sangre.

    Debía ser terrible este tipo de muerte.

    Besos Madame

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, no me sorprende que algunos eligieran el suicidio como opción.

      Feliz tarde de sábado, monsieur.

      Bisous

      Eliminar
  15. Debe ser aterrador ver a un cautivo, siendo atacado por los leones. Muy acostumbrados debían estar en Roma, a ver vísceras, para gustarles. De los cartagineses, leí que durante la guerra de los mercenarios, los elfantes aplastaron a los prisioneros, siguiendo órdenes de Amilcar Barca.

    Besitos, madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguna escena así cuenta Tito Livio, sí. Tremendo, monsieur. Con lo bien que se está en casita leyendo un buen libro y esta gente empeñada en matarse de las formas más increíbles.

      Monsieur, no sé qué pasa con sus comentarios, pero esta vez también me lo había enviado a spam.

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
    2. ¿Otra vez a Spam? Vaya. Hace poco cambié en bloger mi dirección vieja de correo electrónico. A ver si es eso. También podría ser que este navegador "Maxthon" no es tan bueno como me dijeron. Cuando escribo, el cursor se me sale con frecuencia del texto, y tengo que pulsar el ratón para seguir escribiendo. Me parece que el Maxton es el principal sospechoso. A ver si me acuerdo de desinstalarlo, y pongo el ópera. Gracias por avisar.

      Eliminar
  16. Madame, queda demostrado que la imaginación humana para aniquilar a todo bicho viviente es variopinta y sobre todo, generosa en crueldades varias. Ahora bien, entre tragarme una esponja o que me mate un bicho, pues qué quiere, yo me echaría en tierra con la yugular bien visible para facilitar el trabajo del animalito.

    Buenas tardes y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la alternativa no es envidiable, pero bueno.

      Feliz tarde,madame

      Bisous

      Eliminar
  17. Vaya, me ha gustado saber sobre las sospechas que pesan sobre Cómodo y la manera en la que pudo obtener ventaja sobre sus rivales. Igual que en la película Gladiator.
    Muy entretenida su entrada de hoy.
    Beso su mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cualquiera le quitaba la ilusión de que era Hércules. Él seguramente pensaba que vencía en buena ley, pero me parece imposible que no lo ayudaran un poco.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  18. Me parece un exceso de muerte de todo tipo, pero entiendo que en aquella época había necesidad de ver correr sangre y se tenía otra forma de ver estos espectáculos.
    Una entrada muy interesante, aunque sangrienta.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estoy segura de que se tuviera otra forma de verlo. Esos espectáculos aún subsisten, aunque se han reducido drásticamente las variedades al no haber pena de muerte. Pero los venatores siguen ahí, en su modalidad de taurarii, combatiendo al toro a pie o a caballo. Y en los circos los domadores hacen trucos similares con los animales. Eso sí, ya no se echa a la gente a los leones. Algo es algo.

      Buenas noches, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  19. Esta es la parte oscura de las glorias del Imperio Romano: los crueles espectáculos que divertían a la masa... y no tan masa, pues queda, como bien indicáis, el ejemplo de Cómodo, hijo irreconocible del grandísimo Marco Aurelio.

    Son frecuentes los mártires cristianos que fueron condenados ad bestias y que, por intercesión del cielo, se salvaron al apaciguarse milagrosamente las bestias e incluso al arrodillarse estas delante del santo y lamerle los pies. Lamentablemente, la realidad no debió de ser precisamente así.

    Un saludo, Madame.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, apuesto a que no fue así. La realidad debió de ser mucho más cruel sin el adorno de la leyenda.

      Buenas noches

      Bisous

      Eliminar
  20. ¡Qué horror! No me extraña que los condenados buscasen otras formas menos horribles de echarse en brazos de La Parca. Las descripciones son espeluznantes, pero no debemos olvidar nuestra tradición taurina que, como bien apunta, procede en parte de este divertimento romano. Hoy día hemos sustituido las bestias salvajes por un balón y los bestiarii por futbolistas y, por lo menos, no hay sangre ni muerte. ¡Menos mal!
    Un besito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jijiji, supongo que ahora la violencia se desahoga en los partidos de fútbol sí. Menos mal que no terminan echando al árbitro a los leones!

      Feliz tarde

      Bisous

      Eliminar
  21. hoy, nuestros emperadores, se enfrentan a los leones o a gladiadores drogados a través de pantallas de plasma. bárbaras diversiones las de estos romanos.
    un día, quizás más pronto que tarde, algunas reminiscencias que hoy se transmiten en canal plus con todo lujo de detalles, también caerán en el sueño de la Historia.
    qué así me ha quedado.
    bisous!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De todos modos los taurarii no han muerto. Han sobrevivido a los siglos.

      Feliz día, monsieur

      Bisous

      Eliminar
  22. Son los romanos responsables de poner en marcha la extinción de varias especies, entre las que está el león del Átlas, el asiático y por todo el norte de Africa. Hubo un muy lejano tiempo en que éste animal podía encontrarse en tierras griegas. Las poblaciones de tigres, osos, leopardos, etc.. fueron diezmadas para divertir la ansiedad de sangre de éstas "fieras" llamadas humanos. Lo peor es que la crueldad y las ganas de divertirse con el mal ajeno aún está vigente en el humano del siglo XXI. Muy lamentable.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto, la crueldad nunca estará alejada del hombre. Forma parte de nuestra especie, por desgracia, y no parece que alguna vez seremos capaces de alcanzar suficiente refinamiento de espíritu.

      Muchas gracias por comentar.

      Feliz día

      Bisous

      Eliminar

"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)