viernes, 24 de mayo de 2013

Julia la Mayor, hija de Augusto


Julia la Mayor - Svedomskiy
Julia era la única hija de Augusto, habida de su segundo matrimonio. Fue esta una unión que resultó muy breve: la niña aún no había nacido cuando él conocía a Livia, lo cual motivaría su divorcio de Escribonia, un acontecimiento que tuvo lugar justamente el día del nacimiento de Julia.

La niña se crió con su madrastra. Recibió una educación estricta y muy tradicional, propia de cualquier patricia romana. Ni siquiera se le permitía hablar con personas que su padre no hubiera aprobado previamente, y su vida social era controlada con absoluto rigor. Pero tuvo los mejores profesores, de modo que, además de aprender a manejar la rueca, la cultura de Julia y su afición por el arte y la literatura fueron considerables.

Cuando tenía solo dos años la prometieron con el hijo de Marco Antonio, pero el matrimonio nunca se llevó a cabo, porque estalló la guerra civil antes de que Julia alcanzara la edad necesaria. Augusto derrotó a Marco Antonio y Cleopatra y gobernó el imperio en solitario.

El primer esposo de Julia fue su primo Marcelo, con quien su padre la casó cuando contaba tan solo catorce años. Augusto tenía intención de convertirlo en su sucesor, pero Marcelo moría dos años después, tal vez envenenado. Julia quedaba viuda, aunque no por mucho tiempo: volvieron a casarla, esta vez con Agripa, su hombre de confianza y 24 años mayor que ella. Ese matrimonio le fue aconsejado a Augusto por Mecenas, quien le dijo: “Has engrandecido tanto a Agripa que solo puede convertirse en tu yerno o ser asesinado”.

De esa unión nacerían cinco hijos, el último de los cuales fue póstumo. Para entonces la conducta de Julia era abiertamente escandalosa. Se rumoreaba acerca de su larga relación con Sempronio Graco, y otro de sus amantes más famosos fue el poeta Ovidio; pero estos distaban de ser los únicos. De hecho era conocida por su desmedida inclinación hacia los hombres, y su promiscuidad no entendía de clases sociales; patricios o esclavos, todos parecían venirle bien, y se cuenta que una noche llegó a organizar una orgía en la plaza del mercado. Plinio el Viejo la llama “exemplum licentiae”.

Augusto, tan empeñado en imponer una estricta moralidad, al principio no tenía ni idea de los excesos de su bella hija. Veía, eso sí, cosas en ella que le molestaban, como unos atavíos poco discretos y un séquito exagerado, y frecuentemente la reconvenía por ello. Pero Julia no tenía intención alguna de convertirse en una mujer frugal y sencilla. Cuando un amigo trató de persuadirla para que siguiera el ejemplo modesto de su padre, ella, igualmente famosa por su agudo ingenio y su lengua afilada, respondió:

—Él olvida que es el César, pero yo recuerdo que soy la hija del César.

Augusto no hubiera imaginado cuán alegre era el comportamiento de Julia en la intimidad. Cierto que a veces le asaltaban sospechas, pero ver el enorme parecido que sus nietos guardaban con Agripa le tranquilizaba. No cabía duda de que eran legítimos.

Su padre ignoraba que ella era capaz de armonizar perfectamente el placer con el deber mediante un sistema que confesó con un símil náutico en una ocasión, según le atribuye Macrobio:

—Es que nunca admito un pasajero hasta que la nave está cargada.

Con lo que quería decir, naturalmente, que solo tomaba amantes cuando estaba embarazada de su esposo.

Augusto amaba a su hija, y admiraba ese ingenio suyo que la convirtió en protagonista de muchas anécdotas, reales o inspiradas por su fuerte personalidad. El emperador dijo una vez a sus amigos que tenía dos hijas encantadoras a las que tenía que soportar: Roma y Julia. Ella siempre encontraba la réplica adecuada a las regañinas de su padre. Un día acudió a un espectáculo de gladiadores, y mientras Livia se rodeaba de varones notables, en torno a Julia se reunía una caterva de jóvenes lujuriosos. Augusto se molestó mucho por ello, y la reconvino por escrito, haciéndole ver la diferencia que había entre las dos principales mujeres de Roma. Ella respondió con una enorme sutileza con la que envolvía un dardo afilado: “estos se harán viejos conmigo”.


En otra ocasión su padre se había quejado de su atuendo poco discreto, y ella tomó en consideración su desagrado y se presentó al día siguiente con otro mucho más modesto, para alegría de él.

—¡Cuánto más adecuado es este vestido para una hija de Augusto! —exclamó satisfecho.

—En efecto, hoy me he vestido para los ojos de mi padre, ayer para los de mi marido.

Las canas comenzaron a aparecer prematuramente en los cabellos de Julia, y ella las arrancaba en secreto, antes de que llegaran a ser perceptibles. Un día llegó su padre por sorpresa cuando la estaban peinando. Augusto se dio cuenta de que las peluqueras le estaban arrancando algunas canas, pero fingió no percatarse y, tras haber conversado sobre varias cosas, le preguntó si cuando fuera mayor preferiría ser canosa o calva. La respuesta no admitía duda: Julia respondió que prefería ser canosa, por supuesto.

—Entonces, ¿por qué permites que tus peluqueras te dejen calva tan rápido?


Agripa murió en el año 12 a.C., y Julia aún contraería un tercer matrimonio: Tiberio tuvo que divorciarse de su amada esposa, Vipsania, para casarse con ella a disgusto. Vipsania esperaba por entonces su segundo hijo. Julia solo tendría un hijo de Tiberio, un niño que falleció durante la infancia. Suetonio afirma que él desaprobaba el carácter de su esposa, mientras que Tácito dice que Julia despreciaba a su marido por considerarlo por debajo de ella.

Fue por la época de su tercer matrimonio cuando Augusto no pudo seguir cerrando los ojos a los desmanes de su hija, demasiado públicos para entonces. Una fiesta nocturna que comenzó en casa de Julia derivó en orgía por las calles de Roma. Ella se aproximó a la estatua de Marsias, símbolo de la libertad, y, alzada sobre los hombros de su amante Julo Antonio —hijo de Marco Antonio y Fulvia—, depositó una corona de flores sobre la cabeza de la diosa, reivindicando así su propia libertad.

Julia fue acusada de adulterio y traición, y el emperador envió una carta a Tiberio, por entonces en Rodas, declarando nula su unión. Augusto había promulgado leyes castigando el adulterio, por lo que no podía pasar por alto que su propia hija infringiera las normas que él trataba de imponer. No quería que el pueblo pensara que era un hipócrita con dos varas de medir.

Varios de los amantes de Julia fueron desterrados, y Julo Antonio fue obligado a suicidarse. A ello podría haberse sumado un problema de fondo más grave que el estrictamente moral: se cree que había un complot para apartar a Tiberio y sustituirlo por Julo Antonio.


Cuando saltó la noticia del adulterio, Augusto, que había tomado a sus nietos bajo su protección, desterró a su hija a la minúscula isla de Pandataria. Allí permanecería bajo las más duras condiciones y con la única compañía de su madre, que solicita y obtiene permiso para compartir el destino de su hija. Se trataba de un islote sin vegetación, azotado por los vientos y con tan solo una villa fortificada carente de comodidades. No había ningún hombre en los alrededores, excepto los soldados que debían vigilarla, y ni siquiera se le permitía beber vino. No disponía de muebles o ropa elegante, y la comida quedaba reducida a lo más frugal: pan, queso y fruta. No podía recibir visitas a menos que su padre fuera consultado antes. Un hombre que quisiera verla tenía que dar primero su descripción de un modo lo más preciso posible, incluyendo cualquier tipo de marca en la piel. El motivo de estas descripciones no era solo impedir el acceso de cualquiera que fuera no solo políticamente peligroso, sino también evitar que pudiera visitarla un hombre que le resultara atractivo.

La mala reputación de Julia no impidió que fuera popular entre el pueblo de Roma, que la consideraban una mujer de buen corazón, alejada de todo ánimo de venganza o rencor. Su duro destierro no resultaba una decisión popular, y comenzaba a causar algún revuelo, por lo que al cabo de cinco años Augusto suavizó las condiciones. Julia pudo abandonar la isla y establecerse en Calabria, en el sur de Italia, en una residencia mucho más lujosa, aunque nunca obtuvo el perdón de Augusto. Él dejó instrucciones para que ni siquiera fuera enterrada en su mausoleo, hizo destruir sus retratos y eliminó los pasajes literarios que contenían menciones de Julia.


Cuando Tiberio se convirtió en emperador, las condiciones de Julia empeoraron: suprimió su pensión y ordenó que permaneciera confinada en una habitación, privada de toda compañía humana.

Julia falleció muy poco tiempo después. Tenía 53 años. Acerca de las causas de su muerte hay dos teorías: la primera es que el vengativo Tiberio la hizo morir de hambre, y la segunda que la propia Julia se dejó morir al recibir la noticia de que su hijo Agripa Póstumo había sido asesinado. 


38 comentarios:

  1. Yo creo firmemente en el Karma, en otras palabras creo que todo el daño que hacemos se revierte.

    Durante la guerra que Octavio Augusto sostuvo contra Marco Antonio y Cleopatra se dedicó a calumniarla a través de asesores, tildándola de ramera, etc.
    Entre el 33 al 32 a. C. se desató una auténtica guerra propagandística en la arena política de Roma.
    Augusto no se ahorró ninguna calumnia por vil fuese para desprestigiarla.

    Por esos azares del Destino su propia hija terminó siendo una ninfómana desvergonzada, rivalizando con Mesalina en la historia romana.

    Pero juzgando imparcialmente a Julia debemos tener en cuenta que ella fue casada con el primo, siendo una cria de tan sólo catorce años de edad, creo que eso traumaría a cualquiera.

    No conforme con esto, Augusto continúa usando a su única hija como moneda de cambio y la obliga a casarse con Agripa, quien era un viejo veinticuatro años mayor.

    Todo lo demás es tan desagradable que prefiero detenerme aquí.


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    1. La vida a veces nos regala su fina ironía. Es curioso que de la unión de Augusto y Escribonia, y siendo educada además por Livia,saliera una mujer como Julia, por más que la mayoría de los lances que se le adjudican fueran leyendas y exageraciones. Con la verdad había suficiente para que resultara sorprendente.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  2. Vaya con la señora, que vida la suya y al fin murió tristemente.
    La verdad me apena, teniendo la suerte de ser bien educada, por qué habrá destruido su vida entre diversiones y orgías?

    Buen fin de semana Madame.

    marairosa

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    1. Pues porque anhelaba ser libre, y detestaba el modelo de mujer que le imponían. No quería ser una matrona como Livia, sino comerse la vida y disfrutarla a su manera, no a la de otros. Lamentablemente no pudo ser.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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  3. Demasiados intereses creados tenía Augusto : no dudo que quisiera a su hija pero...a su manera porqué dentro de todos los lujos y caprichos el destino de Julia lo marcó su padre por su ansia de poder.Aunque ella era una libertina pero a lo mejor era por la fustración de no poder ser ella mísma y cuando ya la marcaron de por vida es cuando vino su decadencia en el fondo una mujer sin muchas luces solo con encantos pero todo tiene su decadencia y la poverella se hizo incómoda.Porqué era una mujer y esos mísmos comportamientos en un hombre le daría méritos que mal repartida esta la tarta siempre.

    Madame que paseis un feliz fin de semana.

    Un abrazo.

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    1. No, nada de sin muchas luces. Julia era una mujer sumamente inteligente y cultivada. A lo mejor por eso no se dejaba manejar. No era dócil, pero eso es precisamente lo que suele ocurrir con quienes piensan por sí mismos y eligen su propio camino.
      Como usted dice, era una mujer, y hay elecciones que aún hoy cuestan muy caro. Al menos en este caso puede decirse que a sus amantes no les fue mejor.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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  4. No creo demasiado en el destino. Un padre tan severo, que deja a la madre de la niña nada más nacer ya la promete desde niña en matrimonio no puede esperar eterna obediencia. Seguro que ella heredó su carácter y talento y quiso vivir su vida como le pareció más conveniente. Luego las cosas no salen muy bien pero eso ya es otra cosa. Seguramente murió de pena. Perder un hijo es muy duro.
    Bisous y buen finde

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    1. Pero es que en aquel tiempo, igual que en la edad media, era lo normal prometer a las niñas y casarlas muy jóvenes y sin consultarles. Sin embargo, no todas salían así. El carácter de su padre era opuesto al suyo, y el de su madre igual. La inteligencia del padre sí que la heredó, aunque no le sirvió de mucho.
      En cuanto a los hijos, ella ya había perdido a los demás. También era algo frecuente en la antigua Roma, y no solía terminar con suicidios de las madres.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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  5. Hola Madame:

    Dentro de todo no creo que se haya arrepentido de su vida. No se quedaba callada...Ni a su padre. Y las que quizás se quedaon en el tintero.. ;D

    Lastima su triste final. La soledad debió ser muy dificil para un alma como la de ella.

    Besos

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    1. Sí, doblemente difícil de soportar para una persona tan amiga de fiestas y de compañía. Fue el peor castigo que se le pudo haber impuesto: soledad y frugalidad.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  6. Robert Graves en Yo Claudio (y la miniserie de la BBC) pintan a Julia como una víctima de los enredos de Livia y Tiberio que terminan destruyendo a sus hijos. A lo mejor era promiscua, pero ni envenenaba ni intrigaba y su final fue muy desdichado.
    Bisous

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    1. Efectivamente. Ella no tenía mal fondo, al parecer. No mereció tan desdichado final. La obra de Robert Graves es una delicia. Le sale una Livia que resulta una villana maravillosa. La serie también es magnífica.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  7. A su manera fue una rebelde que intentó ser libre y salirse de los rígidos patrones establecidos por su condición de mujer y por el hecho de ser hija del emperador. Su padre la utilizó como moneda de cambio mediante sus matrimonios pero, al menos, su cuerpo era suyo y podía hacer con él lo que quisiera... Lástima que eso le granjeara únicamente la reputación de promiscua.

    Bisous!


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    1. Así es. Ella había elegido ser la clase de mujer que no tenía cabida en la Roma de su tiempo y entre las damas de su rango. Pensó que al menos con su cuerpo podría hacer lo que quisiera, y reclamó el derecho a su manera, pero era imposible.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  8. Cada vez que leo algo sobre esta dama, pienso que el nombre Julia trae desde entonces una carga negativa, un dolor muy hondo, desde la niña que nace el dia del divorcio, criada duramente por la madrastra que no era nada cariñosa y dejando a Graves de lado se ve que tiraba bastante a bruja si es que este no se quedo corto, usada como pieza de ajedrez para establecer alianzas, y que encuentra en una vida disipada la unica valvula de escape para la vida que ha estado regimentada desde que respiro por primera vez.
    El mal padre de Augusto aflora en la negacion de sus errores con su unica hija, a la que borra por completo de su vida, sin reconocer cuanto tiene que ver en ello. Lo más probable, segun las ultimas investigaciones es que entre la muerte del hijo y antes de darle el gusto a Tiberio de un largo encierro, Julia decidiera que ya basta, y corto lazos con el mundo.

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    1. En realidad no tuvo un destino diferente al de otras damiselas romanas, pero ella se rebeló contra esa imposición. Necesitaba esa válvula de escape, como usted dice.

      Buenas noches, madame.

      Bisous

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  9. Yo también me he acordado de ella, gracias a la serie "Yo Claudio". Augusto reunió a todos los amantes de su hija, y les obligó a confesar la verdad. Casi todos la admitieron, y finalmente, estalló, diciendo, furioso: "¿Quién en Roma no se ha acostado con mi hija? No se si fue verídicio, pero me pregunté el castigo que dio a esos viciosillos. Ahora sé, que los desterró. Por curiosidad, madam ¿Allá por el 2.006 no usaba el seudónimo de "la dama de Shalott"? Al visitar mi viejo blog, vi una par de comentarios de ella, y se expresa de forma parecida a vos.

    Besitos.

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    1. Cielos, no, yo nunca he sido la dama de Shalott. En realidad no me va nada, no. Pero ahora que lo dice, me suena que hace tiempo también pasaba por aquí una tal dama de Shalott a dejar algún comentario.
      Yo solo soy La Dame Masquee, Diana de Meridor y antes también fui Madame Minuet.

      Buenas noches, monsieur.

      Bisous

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  10. Creo que ese sistema tan estricto en el que fue criada desencadenó precisamente en Julia un deseo de transgresión profundo. Aunque esta clase de rebeldía siempre termina consumiendo a quien lo practica. Ademas de que - y es opinión mía, sin base científica- las personas dadas a los excesos en el fondo tratan de paliar alguna carencia. Y parece que parte del objetivo de Julia era su propio padre, porque su conducta no solo la deshonraba a ella, sino a el también.
    Me pregunto que habrá sido peor para ella: ser privada de sus privilegios o ser repudiada por sus padre?
    Pero desde el punto de vista feminista puedo decir que Julia es un ejemplo de como a lo largo de la historia la sociedad ha aplastado sin misericordia bajo el peso de sus reglas el desarrollo y libertad de la mujer, juzgandola tanto por las apariencias como por su privacidad.

    Besos Madame=)

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    1. Así es. Y eso sigue siendo igual. Hoy día la opinión de nuestros contemporáneos no es más misericorde con Julia, si hacemos una encuesta y la gente responde con honestidad. La mujer sigue aplastada por los prejuicios, y por el peso de unas reglas que no cuentan para los hombres. Aunque en este caso sí que contaron, pero solo porque osaron mancillar a la hija de Ausgusto. Con cualquier otra su comportamiento hubiera sido jaleado.

      Feliz fin de semana, madame.

      Bisous

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  11. ¡Pobre niña Julia, nacer el día que su padre se divorcia y ser separada de las entrañas que le engendraron! A los 16 viuda y del segundo matrimonio, quien le doblaba la edad, tiene cinco hijos y el último póstumo. No es de extrañar que ante tal cúmulo de desgracias se entregara a "desmedida inclinación hacia los hombres". Pero Julia fue mujer con ingenio: "nunca admito un pasajero hasta que la nave está cargada", con lo que su promiscuidad estaba a salvo de hijos no legítimos. Toda una vida de placeres carnales para acabar, después de tres matrimonios, en el destierro. Hay vidas que nacen torcidas y así continúan para siempre.

    Una bella historia, Madame.

    Bisous.

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    1. En realidad a veces es difícil comprender por qué se tuercen tanto. Ella había nacido con todo cuanto se podía desear. Hermosa, inteligente, patricia, culta, vivía entre el lujo, tenía el amor de sus padres, y se le demostró de mil maneras hasta que llegó el momento del destierro. Su padre babeaba con ella. Pero no, no tenía todo: le faltaba la libertad.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  12. Buenos días, Madame:

    La historia de Julia es excesiva desde todos los puntos de vista, desde las condiciones tan duras que tuvo que soportar en su primera infancia, hasta las libertades que se permitió con su cuerpo.

    Desde nuestra perspectiva es normal que la veamos como la mujer que lucha por su libertad individual dentro de un entorno opresivo, pero en la época tuvieron que hacerse lecturas muy diferentes.

    Me ha gustado mucho la historia. Y sí, yo también valoro que pese a que fuera presuntamente una ninfómana, todo quedaba ahí. En una época en la que lo normal era ir envenenando o apuñalando a los rivales políticos, lo de Julia es "pecata minuta".

    Como siempre, quedamos a sus pies. Que pase una feliz jornada.

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    1. Las lecturas forzosamente tenían que ser diferentes, o eso quisiera yo pensar. Sin embargo, es de destacar que en aquel tiempo Julia era la heroína de todos los chistes y anécdotas que circulaban sobre ella, unas veces reales y otros inventados. Me refiero a que la gente no sacaba chistes para ridiculizarla, sino rindiendo tributo a su ingenio. Ella quedaba bastante bien. Y, de hecho, cuando fue desterrada, a la gente no le gustó, y Augusto tuvo que modificar drásticamente las condiciones. No creo que hoy Julia hubiese gozado de tantas simpatías. Seguramente sería ridiculizada y despreciada por muchos. Por demasiados. No hemos avanzado tanto, por desgracia.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  13. Una esmerada educación y, como resultado, una golfa... De todos modos, no está Julia fuera de las costumbres licenciosas de su época, más o menos encubiertas por sus actores.
    Un abrazo.

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    1. Las mujeres que no reciben una esmerada educación son las que a menudo nunca llegan a averiguar que tienen todo el derecho a ser unas golfas, madame. Las otras, las pobres, son las que creen lo único que se molestan en enseñarles: que son propiedad primero del padre y después del marido.

      Feliz fin de semana.

      Bisous

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  14. una mujer que quiso vivir a su manera, y que no pudo. pudo lo que pudo, más bien, y no fue poco, que supongo que no todas las mujeres de su época pudieron llevar una vida así de 'libre'. en todo caso, finalmente, tuvo que pasar sus últimos años recibiendo un castigo por algo que no es más que una forma de entender la vida sin hacerle demasiado daño a nadie.
    que tenga buen sábado, madame!!

    bisous!!

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    1. Así es, monsieur. Pero cuando uno es hijo de quien es, sus actos no solo le afectan a uno mismo, sino también a las más altas instituciones del Estado. No era libre, porque no era una pieza suelta, sino que formaba parte de algo más grande que ella y que terminó por devorarla. En aquel tiempo la justicia, al parecer, no tenía inconveniente en recaer sobre la hija del emperador, y era el propio emperador quien, en lugar de impedirlo, se ocupaba de ello.

      Feliz fin de semana, monsieur.

      Bisous

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  15. La historia de la desgraciada Julia está muy bien narrada, como usted sabe, en la novela "Yo, Claudio". No quiero imaginarme la severidad con que fue tratada por su intriganta madrastra Livia quien vertía el veneno de la maledicencia en los oídos de su estricto y frailuno padre, el severo Augusto. El emperador, obsesionado siempre por la austeridad, la moralidad y la decencia, se consumía pensando el que el mal, desde su punto de vista, estaba enraizado en su propia casa y no paró hasta destrozar la vida de Julia, una mujer derrumbada por las circunstancias y por su aciago destino.
    Un besito

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    1. La novela de Robert Graves, tanto como la serie, fueron magistrales, en efecto. Suele suceder con Robert Graves, aunque seguramente Livia no estaría de acuerdo.

      Feliz domingo, madame.

      Bisous

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  16. Poco margen de libertad tenía Julia, y desde luego su padre, por la representación que tenía y su propio sentido del decoro, le impuso un castigo que la mató socialmente.
    Excesivo,fuera una muerte provocada o no.
    Las puyas entre padre e hija no tiene desperdicio,como siempre, sabe usted encontrar el tono justo en sus relatos históricos.

    Pase usted un buen fin de semana y bisous.

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    1. Ella tenía menos margen de libertad que el resto de sus contemporáneas, dado que era la hija del césar. Supongo que no imaginó que su padre podría ser tan drástico con ella.

      Muchas gracias, madame.

      Feliz domingo.

      Bisous

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  17. Acostumbrados en esa Roma a todo tipo de intrigas parece que a Julia solo la interesaba el placer y aunque se podía aprovechar y que otros se aprovecharan de que "era hija del César" lo suyo parece ser que no fue la política pero dejó buen recuerdo en el pueblo romano, quizá por su buen corazón.

    Buen fin de semana. Bisous.

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    1. Y tal vez dejó ese buen recuerdo por no ser lo suyo la política, también. Parece más fácil dejar buen recuerdo de ese modo.

      Feliz domingo, monsieur.

      Bisous

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  18. Este hombre extraordinario en tantos aspectos, tuvo la peor familia que uno pueda imaginarse. Su única hija libertina, su esposa manipuladora y presuntamente consumada envenenadora, sus mejores descendientes muertos en las más extrañas circunstancias, y sus continuadores en el poder unos tremendos "zumbados", con la única excepción de Claudio tal vez. Bueno, justamente se dice que Tiberio enloqueció cuando lo obligan a dejar a su esposa para casarse con la misma Julia. En fin la familia Claudia para el olvido. Besitos. Claudia.

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    1. Se ve que Augusto no dirigía bien su propia familia, que le resultaba más complicado que regir un imperio.

      Feliz domingo, madame.

      Bisous

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  19. Aventuras amorosas aparte, no sería fácil su vida, no.
    Me quedo con la idea de que estaba bien vista por el pueblo de Roma. Solo por eso, me cae bien.

    Buen sábado, madame.
    Abrazos!!

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    1. Tuvo más años de penurias que de placer. Yo creo que el castigo fue exagerado. A fin de cuentas ella no había matado a nadie.

      Feliz domingo, monsieur.

      Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)