martes, 21 de mayo de 2013

Aquellos romanos y sus raras mascotas


Julio César tenía una jirafa que trajo consigo de Alejandría en el año 46 a. C. y que exhibió para curiosidad de los romanos. Ellos, que aún no conocían tal clase de animal, la percibieron como una especie de cruce entre camello y leopardo, por lo que la llamaron “cameleopardo”. 

Los emperadores romanos fueron muy aficionados a los leones. Domiciano poseía uno, y el de Caracalla, llamado Acinaces, comía a su mesa y dormía con él. Valentiniano, en cambio, prefería tener dos osas enjauladas junto a su dormitorio. Se llamaban Inofensiva y Lentejuela Dorada, y dicen que las alimentaba con carne humana. La primera de ellas, en premio a sus méritos, pudo volver a sus bosques. 

Calígula tenía predilección por su caballo Incitatus, al que tenía en un establo de mármol y un pesebre de marfil con bebedero de oro. Según la tradición —cuestionada por los revisionistas—, el emperador hacía que lo cubrieran con mantas color púrpura, reservado a la familia imperial; lo adornaba con un collar de piedras preciosas y mantenía un equipo de 18 esclavos a su disposición. Incitatus era un magnífico caballo de carreras de origen hispano, lo que respondía al gusto del emperador por este deporte. Para impedir que el animal fuera molestado, Calígula, según Suetonio, siempre desplegaba tropas en los alrededores el día antes de las carreras, encargándoles que se mantuviera todo en un absoluto silencio, bajo pena de muerte para quien no lo respetara. Acudían músicos a tocar para él, y huéspedes que eran invitados en nombre del caballo. Los que se negaban a asistir eran torturados y se enfrentaban al destierro. Cada noche cenaba en una gran sala de banquetes con senadores y otros personajes. El caballo estaba presente en las celebraciones, bien perfumado y enjoyado. 

La leyenda asegura que el joven emperador comía y dormía en los establos, junto al caballo, los días de las carreras. Se cuenta que en una de aquellas carreras, a pesar de todo, perdió Incitatus y que Calígula no pudo contenerse y mandó matar al osado auriga, pero diciéndole al verdugo aquello de "Mátalo lentamente para que se sienta morir". 

Al parecer, Calígula incluso planeaba otorgarle un consulado, pero no llegó a tener ocasión: un guardia de palacio, Casio, tuvo la impresión de que el emperador había llevado demasiado lejos su amor por un animal, y asesinó a Calígula. 


Trajano también tenía un caballo que mantenía como mascota sin otra utilidad. No tomaba parte en las carreras ni hacía otra cosa que no fueran cabriolas y piruetas que le enseñaba. 

Calígula, al igual que Británico, también poseía varios ruiseñores y un estornino que, según se decía, sabían hablar latín y griego. 

Augusto lanzó la moda de cuervos y periquitos que podían hablar, y solía pagar unas sumas enormes por esos pájaros. Los romanos pobres intentaban apoderarse de los cuervos y enseñarles unas cuantas palabras, esperando que el emperador los recompensaría generosamente. Y entre los acomodados, hubo un hombre que pagó lo que era el precio de un viñedo con sus esclavos por un ruiseñor blanco que quería regalar a Agripina, la hermana de Calígula. 


Tiberio poseía una serpiente a la que alimentaba con su propia mano. Según Suetonio, un día, cuando iba a alimentarla, descubrió que había sido devorada por hormigas, algo que se interpretó como una advertencia de los dioses para que tuviera cuidado con el poder de las masas. 

Una de las mascotas más llamativas fue la de Licinio Craso, muy aficionado a las angulas. Este hombre, de quien Cicerón atestigua cuán grave y serio era, sentía un desmedido amor por uno de los peces de su estanque, una morena. Según Plinio el Viejo, fue su afición a estos animales lo que determinó que adoptara el apellido Murena. Llevaba a su pez engalanado con pendientes de piedras preciosas, y le daba de comer de su mano. Cuando su mascota murió, lloró con desconsuelo y le guardó luto como a una hija, algo que en una ocasión le reprochó Domicio en el senado como si fuera un crimen vergonzoso: 

—¿Es verdad que lloraste la muerte de tu pez? 

A lo que él replicó: 

—¿Es verdad que tú no lloraste en los funerales de ninguna de tus tres esposas? 

Craso no era, sin embargo, el único romano que amaba a estos animals. Vedio Pollión, amigo de Augusto, era famoso tanto por sus riquezas como por su crueldad para con sus esclavos. Tenía morenas como mascotas, y adornaba a algunas de ellas con joyas. Pero lo peor del caso es que las alimentaba con los esclavos que no hubieran cumplido bien su cometido. Cuentan que uno de sus peces vivió hasta la venerable edad de 60 años, algo que seguramente ninguno de sus esclavos llegó a conseguir. 

Dicen que la única criatura a la que Nerón amó fue su pantera Febea. La vio por primera vez en un combate de fieras en el coliseo, y quedó tan impresionado por su ferocidad que decidió perdonarle la vida y quedarse con ella como mascota. Hizo construir una jaula de oro en los terrenos de palacio, pero no permanecía encerrada todo el tiempo, sino que a veces la soltaba mientras tenía invitados a cenar. No se permitía que nadie mostrara disgusto ni incomodidad. 

Procopio relata que el emperador Honorio tenía una gallina faraona a la que llamaba Roma. Cuando la ciudad fue saqueada por Alarico, el eunuco a cargo del gallinero imperial corrió a anunciarle el fin de Roma. 

—¡Pero si hace un momento estaba comiendo de mi mano! —se alarmó Honorio. 

El eunuco le aclaró que se refería a la ciudad, que estaba siendo arrasada por el godo. Cuando el emperador supo que no se trataba de la gallina, exhaló un suspiro de alivio. 


Pero para romano extravagante, Virgilio con su mosca. El gobierno planeaba confiscar las tierras de los latifundistas y parcelarlas para entregarlas a veteranos de guerra, con excepción de aquellas tierras que contuvieran mausoleos. Para burlar la ley y poder acogerse a la excepción, Virgilio organizó un costosísimo funeral con plañideras, músicos, invitados célebres y lectura poética, una ceremonia con la que pretendía dar sepultura a la que, según él, había sido su amada mascota: una mosca, que enterró en un mausoleo. La broma le costó al poeta unos 800.000 sestercios, pero logró salvar sus tierras.


24 comentarios:

  1. Antes oía a alguien mencionar a los romanos, y me imaginaba a un militar con su escudo rectangular, y su armadura de láminas. Ahora, alguien me habla de la Roma imperial, y me imagino a unos seres viciosillos, y con extrañas manías. Curiosamente, lo de camaleopardo me sonaba de algo. Creo que así llamaban a un rey seleucida, llamado Seleuco o Antíoco ;) Pero creo que era Antíoco V. Y me parece que Edgar Allan Poe lo mencionó en alguna de sus novelas.

    Buen reportaje por el extravagante mundo de las mascotas de la Roma imperial, Madame.

    Saludos.

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  2. Leí en algun historiador romano , no recuerdo si Tácito o Suetonio que Tiberio tenía un lagarto grande, una especie de varano que le habían traído de la India. En el filme-semi porno "Caligula" ponen a Malcolm McDowell teniendo sexo oral con el caballo. ¿Habrá llegado hasta ahí su extravagancia?
    Bisous, Madame

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  3. Buenas noches, querida Dame:

    He disfrutado como un enano de esta entrada, ha sido divertidísima.

    Como reflexión me viene a la cabeza la idea de que los mayores genocidas de la historia siempre fueron muy cariñosos con sus mascotas. Seguro que hay algún estudio psicológico al respecto que nos explique por qué pasan estas cosas.

    Gracias de nuevo, dame. Como siempre, quedamos a vuestros pies. Que descanse.

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  4. Una entrada muy interesante. De mis favoritas. Parece que el gusto por coleccionar animales extravagantes como mascotas nos viene del pasado.

    Mucho ánimo con tu blog!^_^/

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  5. Hace unos años, en un libro de esos rarísimos, vi una escultura de un mausoleo y lo mas sorprendente era el testimonio arqueologico que daba: la domesticacion del gato y su aceptacion social como parte de la familia, pues una de las niñas de esta ignota familia, sostenia con una sonrisa de oreja a oreja, en sus brazos un gato. Despues que hayan tenido bichos raros, hay para todos los gustos.

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  6. Qué interesante Madame. No podía ni imaginar el interés de los romanos por las mascotas. ¡Una morena con joyas! No creo que pueda visualizar otra cosa en toda la tarde.

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  7. Lo de la mosca no tiene desperdicio.
    Están locos estos romanos, que diría Astérix.
    Bueno, por aquí también hay cada uno... Por ejemplo los que adoptan un cerdito (aunque sea vietnamita).
    Yo soy de los que tuvieron un perro. Lo pasamos mal todos. Y ahora vivo feliz sin mascota. Los únicos bichos somos los que andamos por casa.
    Feliz día.

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  8. todo iba más o menos dentro de los cauces de lo extravagante hasta que ha llegado Honorio con su gallina Roma. gallina faraona, para más señas, que es la primera vez que escucho que una gallina fuera faraona. y para remate lo de la mosca de Virgilio.
    de verdad, qué cabezas.
    ¿cómo se le ponen pendientes a una morena?
    calle, calle...

    bisous madame!!!

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  9. Sabía lo del caballo de Calígula, porque es archiconocido, pero no lo de los periquitos y cuervos de Augusto, ni lo de la jirafa del gran César. Y no digamos nada de la mosca de Virgilio. Muy curioso lo de las mascotas de los romanos. Que tenga un gran dia, madame. Bisous.

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  10. Aparte de partirme de risa, me obligo a plantear un par de intgerrogantes sin demasiada importancia, o sí, con alguna importancia: 1.-¿Si humanizamos tanto a los animales, será porque tratamos a las personas como si fuesen animales? 2.- ¿En manos de quiénes estamos, quiénes nos gobiernan? Está visto que para llegar al poder hay que estar como una cabra, ser un ignorante y odiar a los gobernados.
    Y sigue pasando... muchos extravagantes y ricos personajes celebran bodas de perros. No sé si de moscas. Creo que ahora leeré a Virgilio (a quien tanto admiro, por otra parte) con la mosca pegada a la oreja y lamentando que de tanta inteligencia brote un ramalillo de estupideces.
    Muchas gracias... De los animales sólo nos separa su maravillosa incapacidad para ser humanos. Felices ellos.

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    Respuestas
    1. Bueno, estupidez la de Virgilio, para nada. Trató al poder como se merecía, como una panda de imbéciles que se divierten con los funerales de una mosca; pero claro, era Virgilio. Clara inteligencia entre la inmundicia y una enorme capacidad para aprovechar lo malo de los otros en beneficio propio sin fastidiar a nadie... más que a la mosca, claro. Pobre mosca, seguro que con tanto boato está en el cielo más elevado de las moscas. ¿O es que Virgilio a sospechaba que tenemos un altísimo porcentaje de genes comunes con la mosca?
      Sigo riéndome en este repaso de las depravaciones romanas. Ahora también las hay, seguro. ¿Las contarán dentro de tres mil años o nos habremos ido todos al reino de la nada?

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  11. Buen zoo de animalitos imperiales madame.Eran afortunados porqué con el amor que les procesaban sus amos ya vivian mejor que los esclavos.

    Por un lado se entiende que se confiaran y amaran más a sus mascotas porqué con las traiciones e intrigas... se sobre entiende.

    Muy curiosa esta entrada ; me estoy riendo con lo de la gallina de nombre Roma y que su amo le dejó indiferente la caida de la ciudad al saber que ella estaba a salvo...el amor es generoso.

    Un abrazo feliz día madame.

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  12. Cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo.Se nota que se aburrían. Muy extravagantes. El otro día me enteré de una pareja que dormía con un cerdo:-)
    Divertida entrada
    Bisous

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  13. Madame en lo que a caballos se refiere, puedo decir que la relación que tienen con los humanos es tan buena que en muchos deportes en los que participan juntos hombre y caballo se los denomina "binomio", me encanto este escrito, saludos querida amiga

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  14. ¡Cuánta excentricidad, por Dios! Ahora, a veces nos parece mal que una abuelita que vive y se siente sola tenga un perrito al que se ve obligada a sacar de paseo con ganas o sin ella, pero esto que vos relatáis es un verdadero exceso.

    Bisous.

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  15. En fin, Madame,que el amor a los animales tiene en ese catálogo de personajes, una cierta inclinación a la insania mental. Pues si a una anguila la alimentan con, pongamos, avena, bien; pero si es a cuenta de las carnes de los esclavos, la cosa empieza a ser preocupante.
    Sobre todo para los que estuvieran a ojo del emperado amante de la morena.
    El caso de Virgilio es un buen ejemplo de cómo burlar una ley con inteligencia y sorna.

    Pase usted una buena tarde.Bisous

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  16. Están locos estos romanos (pero no menos que nosotros). El asunto de utilizar a las morenas como mascotas había llegado a mi conocimeinto a través d el anovela Quo Vadis. En una de las escenas aparecen los esclavos arrojando carne humana fresca en un estanque donde había cientos de ellas. Lo de la mosca ya es más rarito, aunque le advierto que conozco a una señora mayor que da de comer jamón de york a las avispas que entran por su balcón abierto en verano. Incluso se lo da en al mano y nunca le han picado. ¿Qué le parece?
    Un besito

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  17. Citando a un célebre pensador de una aldea gala irreductible "Están locos estos romanos".
    Sabía lo de la archiconocida historia de Calígula e Incitatus, pero las demás me han sorprendido. Todavía me pregunto ¿Cómo se puede engalanar a una morena?
    Grande Virgilio y su forma de hallar una laguna en la ley y usarla en su provecho de manera tan jocosa.
    Como recolectora de curiosidades, me ha encantado esta entrada.

    Bisous!

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  18. Nada está escrito entre gustos y colores.
    Me gustan las jirafas, no sé exactamente por qué motivo. Siempre me han llamado la atención. Claro que no podría tener una ;D

    Me ha gustado mucho Madame

    Besos

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  19. Una entrada sin desperdicio. Encantadora. Coincido con Aurora parecería que para gobernar hay que estar loco y odiar a los gobernados . besitos. Claudia.

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  20. Me ha encantado la entrada, madame.
    Eran muy extravagantes estos emperadores romanos. Y no me extraña. Poseían todo aquello que se les antojase. Eran los dueños del universo conocido.
    La afición a las morenas de Licinio Craso y Vedio Pollión me ha recordado la novela Nerópolis, donde aparece un patricio que también sentía devoción por la cría de peces de todo tipo, incluídas las morenas.

    Abrazos!!

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  21. No te leo con asiduidad, pero este post merece el coment, el "+1" y todo lo que esté en mi mano para que el mundo lo vea.

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  22. Fascinante recorrido por la "mascotería" romana.
    Saludos, madame.

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  23. Me he divertido mucho con este artículo –lo que me viene de maravilla, como podrá suponer- y tengo que decirle que coincido mucho con Licinio Craso, también a mí me gustan mucho las angulas, y en su defecto, dado lo prohibitivo de su precio dos mil años después su sucedaneo industrial. Por cierto lo de Calígula, no lo de Incitatus, que no sé porqué cada vez que oigo ese nombre me viene a la cabeza el de Imperioso –cosas de la mente, que ya sabe lo rara que es-, sino lo del ruiseñor que sabía idiomas, ya me parece el colmo de la locura. Yo el único ruiseñor con conocimiento de idiomas del que he oído hablar a sido Joselito. ¡Ah! Mire que es usted machista. Todo hombres. Mire que no decir nada de Popea.
    Beso su mano.

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)