domingo, 12 de diciembre de 2010

Mary Fairfax, Duquesa de Buckingham

Mary Fairfax

Mary Fairfax nació el 30 de julio de 1638, hija única de Lord Thomas Fairfax y de Anne de Vere. 

Cuando contaba sólo cinco años seguía a su padre por los campamentos militares durante la guerra civil, a veces en las condiciones más adversas para una niña. En una ocasión, mientras se retiraban de Bradford, hubo de hacer un larguísimo viaje montada a lomos de un caballo con una servidora. Según el relato que nos hace su propio padre, durante el trayecto se desmayó con frecuencia, y estaba tan enferma que llegó a encontrarse al borde de la muerte. La situación era tan desesperada que le fue preciso dejarla en una casa junto al camino, al cuidado de la sirvienta y con pocas esperanzas de volver a verla. 

En septiembre de 1657 Mary tuvo la desgracia de convertirse en la esposa de George Villiers, duque de Buckingham, de quien se había enamorado perdidamente. Cuando lo conoció, ella estaba a punto de casarse con el conde de Chesterfield. Los planes estaban tan avanzados que ya se habían leído las proclamas en la iglesia; pero el compromiso se rompió bruscamente al entrar Buckingham en escena. 

Anne de Vere, madre de Mary

Al duque de Buckingham le habían confiscado sus propiedades a consecuencia de su participación en la guerra civil, y precisamente le habían sido entregadas a Lord Fairfax. Cuando George supo que la única hija del caballero estaba a punto de casarse con otro, decidió que tenía que impedirlo como fuera si quería recuperar sus tierras. 

Mary no era bonita, pero era la heredera de su puritano padre. Eso era suficiente para que el duque, a la sazón en el continente con los partidarios de Carlos Estuardo, tuviera la osadía de regresar a Inglaterra disfrazado para ofrecerle su mano. Consciente de sus propios atractivos, estaba seguro de que lo avanzado del proyecto matrimonial con Chesterfield no sería obstáculo para salirse con la suya y llevarse a la dama. En eso acertó. No así con la piedra filosofal que estaba igualmente cierto de encontrar un día. 

En palabras de Burnet, Buckingham “carecía de principios religiosos, virtud o sentido de la amistad; lo único a lo que se entregaba era al placer o a las diversiones más extravagantes… No tenía constancia… era incapaz de guardar un secreto o de ejecutar plan alguno sin estropearlo… Se crió junto al rey, y durante muchos años tuvo gran ascendiente sobre su persona; pero hablaba de él a todo el mundo con tal desprecio que finalmente atrajo la desgracia sobre sí.” 

George Villiers, Segundo Duque de Buckingham

A pesar de tan negativa descripción, Buckingham no carecía de atractivos: poseía un carácter alegre, gran sentido del humor, era un hombre generoso, tenía talento para la poesía y la sátira y siempre lideraba la moda. Era un magnífico jinete, excelente en la danza y diestro con la espada. Había algo en él que lo hacía irresistible a ojos de sus contemporáneos, y especialmente a ojos de las damas. De él se afirmaba que “cuando entraba en una habitación era imposible no seguirlo con la mirada”. El caso es que un buen día se presentó ante Mary y a ella le gustó. Más aún: se volvió loca. 

Al poco tiempo se casaban en Nun-Appleton, cerca de York, para exasperación de Cromwell: al parecer el Lord Protector pretendía a Buckingham para una de sus propias hijas, esperando así apartarlo de los Estuardo y sus peligrosas conexiones. Furioso y frustrado por este contratiempo, encerró a George primero en la Torre y después en el castillo de Windsor. El duque fue condenado a muerte, pero Cromwell falleció antes de que pudiera cumplirse la sentencia. 

Poco después regresaba Carlos II a ocupar el que había sido el trono de su padre, y la suerte de Buckigham volvía a cambiar. Era el tiempo de la Restauración en el trono de los Estuardo. La duquesa se convertía en una mujer virtuosa en medio de una corte sumamente disoluta. Amaba a su esposo y lamentaba su abandono, sus múltiples infidelidades y sus juergas en compañía del libertino John Wilmot, conde de Rochester. 

Mary Fairfax, Duquesa de Buckingham

Madame Dunois nos dice de ella lo siguiente: “Es pequeña, morena y menuda; pero aunque hubiera sido la mujer más hermosa, el solo hecho de ser su esposa hubiera sido suficiente para inspirarle desagrado. Aunque ella sabía que siempre la engañaba, nunca hablaba de ello, y era lo bastante complaciente como para entretener a sus amantes e incluso alojarlas en su casa. Y sufría todas estas cosas porque lo amaba.” 

Uno de los escándalos más notables que protagonizó el duque fue cuando se enamoró de la princesa Henrietta-Anne, la hermana menor del rey, a la que siguió hasta Francia cuando ella acudió a casarse con el hermano de Luis XIV. Los avances que hizo hacia la princesa fueron tan osados que el rey Carlos se vio obligado a reclamar su presencia en Inglaterra de nuevo. Al parecer George seguía los pasos de su padre, protagonista de escenas similares a causa de la excesivamente abierta admiración que mostrara hacia Ana de Austria durante su estancia en París. 

Otro gran escándalo tuvo lugar cuando George se convirtió en el amante de la condesa de Shrewsbury, a la que había instalado en una mansión en Cliveden, a orillas del Támesis. A consecuencia de ese asunto el esposo de la dama lo desafió, y en junio de 1668 ambos se enzarzaron en un duelo en el que cuenta la leyenda que Lady Shrewsbury estuvo presente, disfrazada de paje, mientras sujetaba la brida del caballo de su amante. El conde falleció a consecuencia de las heridas recibidas durante el duelo. 

Cliveden

Buckingham acogió entonces a la viuda en su propio hogar, donde residía con su esposa. En 1671 la condesa dio a luz a un hijo suyo, pero el niño falleció poco después. Por si la conducta del duque había sido poco escandalosa, sus lamentos tan públicos por la pérdida de su único hijo y el funeral tan pomposo que organizó para el pequeño fueron causa de asombro en toda la corte. El propio Parlamento llegó a prohibirle cohabitar con Lady Shrewsbury. 

La duquesa incluso eso toleraba. Ella, en cambio, nunca se vio envuelta en ningún escándalo, si bien parece que en cierta medida compartió el gusto de su marido por la intriga. Cuando el 25 de febrero de 1667 se emitió la orden de capturar a Buckingham por conspirar contra el gobierno, ella lo ayudó. George, pese al desagrado que le inspiraba su esposa, recurría a ella siempre que necesitaba ayuda, y, aparte de sus múltiples infidelidades, tan humillantes en ocasiones, por lo demás su trato hacia ella siempre fue cortés y correcto, y aunque cueste entenderlo se llevaban bien. Brian Fairfax escribe: "El duque y ella vivieron en buena armonía; ella soportando pacientemente aquellos defectos de él que no podía remediar”. 

Mary Fairfax sobrevivó muchos años a su esposo. Falleció en Saint-James, Westminster, el 20 de octubre de 1704, a la edad de 66 años, y fue enterrada en la cripta de la familia Villiers, en la Capilla de Enrique VII de la Abadía de Westminster.

46 comentarios:

  1. Desde luego que no pudo haber sufrido peor desgracia la señorita Fairfax que cruzarse en el camino de Duque de Buckingham (aunque en este caso fuera él precisamente el que hiciera que esos caminos se enlazaran).

    Ya éramos conocedores de las impropiedades de este caballero que sabedor de su atractivo (resulta innegable) explotaba esta baza hasta le extenuación. Constantes infidelidades, las amantes alojadas en su propia casa y a la vista de la esposa... Desde luego seguramente mejor le hubiera ido con el conde de Chesterfield, como era el plan.

    "...el solo hecho de ser su esposa hubiera sido suficiente para inspirarle desagrado." ¡Qué lamentable!

    Me produce cierta curiosidad la persona del libertino Conde de Rochester...

    Bisous Madame, de nuevo aquí estoy operativa.

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  2. El caballero, en efecto, apareció hace algún tiempo por nuestra corte, junto a Minette. Ya apuntaba maneras, sí.

    Lastima que una tormenta no hubiera demorado un poquito el navío que lo llevaba a Inglaterra a la conquista de Mary. De haberla encontrado ya casada con Chesterfield, tal vez todo hubiera sido muy diferente para la pobre dama. Aunque probablemente no hubiera conocido el amor.

    En cualquier caso, Buckingham nunca hubiera podido con una dama victoriana como usted. Y Rochester menos. Nada, aunque lo interprete Johnny Depp! :)

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  3. Mi querida Madame:
    Le deseo unos muy felices días,junto a sus seres queridos.
    Espero le vaya muy bien.
    Mi abrazo grande y toda mi admiración.
    Su amiga siempre, Carmendy
    Bisous¡

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  4. Madame, igualmente para usted, felices fiestas.

    Bisous

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  5. Fue admirable el proceder de Mary Fairfax ante tanta falta de respeto y humillacion por parte de su esposo .
    Con respecto a el decir que tenia una mania con las mujeres de otros y me sorprende que haya vivido muchos años
    Un abrazo y buen domingo madame

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  6. Monsieur, en mi opinion hubiera sido mas admirable un buen bofetón a tiempo, o las maletitas en la puerta.
    Me parece bochornoso que en cualquier epoca una mujer se preste mansamente a aguantar eso.
    El vivió 59 años, lo que para la epoca, teniendo en cuenta sus excesos, no estuvo tan mal.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  7. Una dama en el mejor sentido de la palabra, madame. Complaciente, enamorada, fiel e íntegra. Lástima de marido... Lo que tuvo que aguantar... Otras en su caso no hubiesen tardado mucho en, por lo menos, tener algún que otro amante para siquiera ponerle un pco celoso.

    Besos

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  8. El amor desde luego es ciego, porque no permite ver al canalla que está detrás del ser amado. Vaya tragaderas que tenía la buena mujer. Aguantar como aguantó las infidelidades y los desprecios del Duque. En fin... la historia está llena de casos similares en los que uno ama y la otra parte va por libre.
    Un saludo.

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  9. No sé yo si es tan de damas mostrar tan poquita dignidad, madame. De acuerdo que eran otros tiempos, pero incluso entonces había unos limites, y el duque los rebasó todos.

    Feliz domingo

    Bisous

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  10. Sobre todo en una epoca en la que los matrimonios pocas veces tenían algo que ver con el amor. Pero, aun así, ningun codigo etico de la epoca obligaba a la esposa a tanto.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  11. En esta ocasión difiero con su opinión, respetada Dame. Me parece que soportar eso es la mayor prueba de amor del verdadero (olvidando la catadura moral de él), anticipando la felicidad del otro al sentimiento de posesión.

    Una gran enamorada Mary, o un simple "aguantar lo que me echen" por falta de valentía. Prefiero pensar lo primero.

    Un beso.

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  12. No, monsieur, no puedo estar en absoluto de acuerdo con usted en que tal actitud sea ninguna prueba de amor verdadero. Eso es tanto como decir que una mujer también se deja pegar por amor. Ni hablar. Soportar voluntariamente todas esas humillaciones tan publicas no es amor, sino esclavitud, sumisión e indignidad. Y,por supuesto, masoquismo.
    Ella podía amarlo mucho, de acuerdo, pero a partir de ahi tenía dos opciones, y otras damas tan enamoradas o mas, mujeres que habian hecho por sus esposos lo que no se imagina, como Mademoiselle de Montpensier, tomaron otro camino bien diferente cuando vieron que el de ellos se torcía.
    El caballero llegó hasta donde le permitieron llegar. Ni más ni menos. Con otra esposa no hubiera recorrido tantos kilometros.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  13. Como la de tantas otras mujeres, la de Mary Fairfax, fue la de esposa amante y abnegada y resignada. De cuantas esposas, reinas de la Francia que tan bien conoce usted, señora, tenemos noticias parecidas.
    Beso su mano.

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  14. No me refería a que tenga que ser la mujer la que tenga que dar prueba de ello. Me imaginaba una situación en la que la pasión ha cedido, y se ha encontrado en otro lugar, y el sufridor logra entenderlo.

    Y no tiene que ver con dejarse pegar. No hablo de situaciones en las que uno domina y otro acata. Imaginaba supuestos de acuerdo tácito. O poniéndome en el lugar del que lo sufre, pero no quiero detecte en mis palabras algún signo de machismo.

    Posiblemente me crea más lo que dice usted que lo propio, pero me gusta generar debate.

    Mis respetos.

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  15. No se por qué menciona usted a las de Francia solamente, monsieur, como si las de España, desde tiempos medievales, no llevaran tan enorme cornamenta, jiji, y si no que se lo pregunten a una tal Leonor de Guzmán que bien que ocupó el lugar de una de ellas, por poner un ejemplo.
    Pero no, monsieur, no es lo mismo. Las reinas de Francia mostraban abierto disgusto y de hecho organizaban sus buenas escenas, pero no podían cambiar la situación porque el esposo era el rey. En el caso de Buckingham, en cambio, el esposo era un igual en rango, e incluso ella hubiera tenido en su mano el privarlo de sus posesiones o hasta entregarlo a la justicia. Tenía la sartén por el mango y no hizo valer sus cartas.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  16. No, no era así como yo habia interpretado su comentario, monsieur. No interpretaba que fuera la mujer la que tuviera que dar prueba de ello, sino que me refería a que para mí esa actitud tiene muy poco que ver con el amor que sin duda le tenía. Son cosas diferentes.

    Está bien el debate. Sería muy aburrido si todos vieramos las cosas igual y nos limitaramos a darnos siempre la razon, no cree?

    Que disfrute del domingo, monsieur

    Bisous

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  17. Ya recuerdo las aventuras de ese Buck en la Corte del Rey Sol, Madame, incluso yo había propuesto que Monsieur le dé un par de puñetazos ¿recuerda? Pues, me parece que debió ser la mujer la que los tenía que dar.

    Pero al final se salió con la suya.

    Un beso.

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  18. Monsieur, me ha hecho gracia lo de Buck. Me parece que al final el buck fue ella.
    Pero sí, creo que tiene razón: ella debió darle un par de guantazos bien dados. Si tanto lo quería, debió orientarlo por mejor camino.

    Feliz domingo, monsieur

    bisous

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  19. Encuentro muy inteligente eso de soportar los defectos que no se pueden remediar, quizá sea la receta para vivir en paz pero no creo que yo fuera capaz de hacerlo. ...y sin embargo, esa especie de Alcibiades moderno es simpático. Me gustan los truhanes aunque no quiera vivir con ellos, jijiji.

    Madame, me temo que tendré que alejarme de la corte, creo que me está abduciendo. Al leer lo de "En una ocasión, mientras se retiraban de Bradford, hubo de hacer un larguísimo viaje montada a lomos de un caballo con una servidora", creí por un momento que con lo de una servidora se refería a usted misma, y no solo lo creí sino que lo encontré de lo más natural...jajajaja.

    (Carolina ha colgado en Escritores en la Sombra la tercera parte del resacuento. Le informo porque lo seguía usted)

    Graias, Madame. Feliz domingo. Bisous

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  20. Jiji, madame, no hubiera sido tan natural, puesto que yo solo tenía dos añitos. Pa habernos matao.

    Muchas gracias por el aviso, en un ratito paso.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  21. Hola Madame:
    Pobre Duquesa....Realmente tener cuernos y no enterarse de última..... ;D

    No comenta Madame, si ella tuvo hijos con el Duque.

    Saludos

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  22. jiji, es verdad, ya puestos es mejor no enterarse, al menos.

    No, ella no tenia hijos con su esposo, por eso la pena de él fue tan grande cuando perdió a su bebé con Lady Shrewsbury.

    Feliz domingo, monsieur

    Bisous

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  23. Madame, menos mal que no existia la televisión en esos años, hubieran estado ocupadísimos con estos amoríos, hijos bastardos, cuernos, etc.

    Bisous.

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  24. Pues mas bien hubieran tenido otros entretenimientos, y así para los caballeros no sería la unica opción irse de caza, jiji.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  25. Hola Madame

    Dicen que el amor es ciego, acaso Mary solo fuera tuerta, pues soportaba las infidelidades de su marido con estoicismo.

    Me alegro de no haber nacido en aquella época. Me falta el estoicismo de estas mujeres que soportaban gallardamente las aventuras y desventuras de sus maridos.

    Feliz tarde, Madame.

    Bisous.

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  26. No, madame, en aquella epoca no todas eran Mary Fairfax, no. Por ejemplo, no hay que olvidar que algunas eran Lady Shrewsbury.
    Por otra parte, en esta epoca hay mucha Mary Fairfax aun, lamentablemente.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  27. ¡Madre mía!¡Qué poco contaban las personas! Aunque en los tiempos actuales el interés sigue presente, en algunas cosas hemos mejorado.
    Excelente entrada.
    Reciba mis saludos, madame.

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  28. Por supuesto, ahora con una bomba atomica lo solucionamos todo apretando un boton. No es mas ecologico, pero sí muy efectivo: se puede matar a muchos mas de cada vez.
    Por otra parte los criminales, sicarios, peleas de discoteca, navajazos y demás siguen existiendo, solo que nada reglamentados.
    Los caballeros con la mentalidad del duque también siguen existiendo, lamentablemente.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

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  29. Madame,
    La historia está plagada de personajes cuyo único mérito es haber nacido con algún tipo de atractivo, es decir que ya nacieron con estrella, no se labraron su futuro por ellos mismos, o si lo hicieron ya contaron con considerable ventaja. Esto lo padecen los demás y es lo que parece que pasó con Mary, porque lo que está claro es que el amor no tiene ojos....
    Gracias por la entrada Madame, como siempre magnífica.

    Este señor, el Duque de Buckingham

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  30. Lo de esta mujer no tiene nombre.
    Una cosa es perdonar una infidelidad por amor, y otra muy distinta es perder la dignidad de esa manera y tan a menudo.
    Por muy adulador, zalamero y hábil que fuera el de Buckingham cuando necesitaba los favores de su esposa, no hay justificación para dejarse humillar así.
    No solo ella tuvo la desgracia de casarse con él, sino que él -siendo como era- tuvo la fortuna de poder casarse con alguien como ella.


    Feliz comienzo de semana, Madame.

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  31. Así es, monsieur: el duque era el tipico personaje nacido con estrella, al igual que su padre. No le faltaban cualidades en muchos aspectos, pero, desde luego, distaba de ser el esposo ideal.

    Buenas noches

    Bisous

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  32. Monsieur Perikiyyo, estoy totalmente de acuerdo con usted. Una cosa es que ella lo amara y que no aspirara a cambiarlo. Obviamente el duque nunca dejaría de ser un mujeriego, ahora bien, lo que sí podría haber impedido ella es que llegara al extremo de instalar a su amante bajo su mismo techo. Eso me parece el colmo, pero por parte de ambos. O, mejor dicho, de los tres, jiji. Por parte de ellas era como aceptar vivir en harén.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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  33. Eso es amor Madame y lo demás una tontería. Amar así, y aceptar todos esos desaires y te engañen tiene mérito. Yo no podía haber soportado esta vida.
    Decididamnete no quiero títulos. Solo el de la Condesa Negligé que no tiene aspiraciones a su blanca mano ni las quiere:)
    Bisous y feliz semana

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  34. Eso es, madame, así no podran pedir su mano para que su padre le devuelva las tierras que le han confiscado.
    Por guapo que sea el duque!

    Buenas noches

    Bisous

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  35. Lo que se dice un tipo con mucho morro el tal duque, si me permitís la obscena expresión, Madame.

    Gracias por este buen rato. Bisous.

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  36. Morro, jeta y lo que se terciara, sí. El caballero se las traía. Y la otra debía de tener agua en las venas.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  37. ¡Qué triste para un mosquetero de pro leer tales cosas de un Buckingham! En fin :)
    Buenas noches, Madame

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  38. El padre era por el estilo, monsieur Xibeliuss. Su pobre esposa tuvo que aguantar mucho tambien.

    Buenas noches

    Bisous

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  39. Pero que prenda de hombre se llevó la buena muchacha... no se podía pedir más...

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  40. CREO QUE EL HABER AMADO, LA SALVA DE SER UNA TONTA...
    ABRAZOS QUERIDA MADAME

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  41. Pues a ella le gustaba, jiji. Incluso a ese precio. Desde luego, tuvo lo que compró.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  42. Sabia reflexion, madame. Por lo menos ella amó. Otras mujeres de su epoca se veían casadas con esposos similares sin que ni siquiera resultaran de su agrado. Pero no sé qué es lo que duele más.

    Feliz dia

    Bisous

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  43. Hombres de virtudes disolutas y mujeres castas y fieles: que mala liga, pero ejemplos de estos llenan los libros de historia. Mala suerte para ella, no? Feliz semana, madame.

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  44. Y aun hoy, monsieur.
    Pero no lo miren por un solo lado: ustedes siempre tienden a olvidar que en el caso de Lady Shrewsbury el afrentado fue el esposo, y la disoluta ella.
    Tenemos muchisimos ejemplos mas en la epoca y en la misma corte, sin ir mas lejos. Piense en Barbara Villiers.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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  45. vaya, pobre mujer, irse a enamorar del más díscolo entre los díscolos. pero donde manda el corazón no puede meterse nadie.
    por un momento me ha parecido estar en su otro chateau, madame.
    ah! y se me había pasado mirar lo de los hititas. ahí si que casi me encuentro como en casa, viendo a Baal sonriendo a mi lado, feliz de que se hablase de gente de su tierra. qué cosas.
    que tenga buena tarde, madame!
    bisous!!

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  46. Pues me temo que va a tener que mudarse usted a la corte una temporada, si va a colaborar, jiji.
    Ya lo estoy viendo a usted de barroco.
    Menos mal que tiene usted a mano el perro del hortelano para ir ambientandose.

    Ya pronto abriré la corte, monsieur.

    Feliz comienzo de semana

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)