jueves, 11 de junio de 2009

Carta de amor de María Estuardo

María Estuardo
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Carta de amor de María Estuardo a James Hepburn, conde de Bothwell:
Os quejáis de mí, querido Bothwell, sin razón; si conocierais las insuperables dificultades que afronta una persona de mi rango al continuar con una relación como la nuestra, no me culparíais, sino que os apiadaríais de mí. Todo el tiempo se pasa en consultas, las ocupaciones me abruman; debería cambiar esta blanda y suave naturaleza mía por otra completamente ruda y masculina para ser capaz de enfrentar las oposiciones con que me encuentro cada día. Además Lord Darnley permanece constantemente conmigo, pretende testimoniarme su pasión mediante sus celos, y apoyado por quien se erige en árbitro de mi destino, la reina de Inglaterra, ya adopta la autoridad de un esposo.

James Hepburn, conde de Bothwell
¿Qué puedo hacer yo, desgarrada y dividida entre las dos facciones, ambas igualmente perniciosas para los intereses de sus soberanos? Y sin embargo, a pesar de las furiosas contiendas, a pesar de los asuntos de Estado que debo atender y de todas mis grandes fatigas, mi corazón aún encuentra un lugar para el amor. Sí, os aseguro, mi queridísimo Bothwell, que por una vida humilde a vuestro lado cambiaría alegremente esta carga de grandeza y la arrojaría a aquellos que parecen ambicionar el peso de una Corona; pero hasta eso es un privilegio que me está vedado; debo continuar reinando o dejar de vivir. Mi poder es todo cuanto puede proteger a mi Bothwell; si yo renunciara o no tuviera medio de ofreceros protección, no sería la supuesta amistad del siempre cambiante Murray la que os la proporcionaría. Por tanto, no atribuyáis a falta de impaciencia por veros el que demore el viaje a Edimburgo; es por el futuro reposo de ambos por lo que os ordeno que permanezcáis aún donde estáis. Pero creo que no necesito argumentos para persuadiros de que es sólo vuestro interés lo que yo considero. Demasiado preciosas han sido las pruebas que os he dado de mi ternura como para que dudéis de su sinceridad, y no creo que carezcáis de sentido común ni de gratitud para reconocer lo que he hecho por vos. El tiempo, sin embargo, ha de ser la piedra de toque de ambos corazones.
María Estuardo y Lord Darnley
Escribidme como de costumbre. Creedme, el único consuelo de vuestra desdichada reina es tener noticias vuestras. Hasta que el destino nos permita la bendición de una próxima entrevista, que espero y ruego para que sea antes de lo que vos esperáis, y tan rápidamente como mis deseos, que una legión de ángeles os asistan y os guarden de todo mal y os mantengan siempre fiel a

M. R.

PD: Había olvidado advertiros acerca de milord Herris. Tiene intención de visitaros. No puede ser por otra razón que la de husmear en vuestros asuntos. Tened cuidado con él. Adiós.
Bibliografía:
The love letters of Mary, Queen of Scots, to James, Earl of Bothwell - Hugh Campbell

25 comentarios:

  1. Se ve que era una mujer muy sensible y no se merecia tan tragico destino.

    Besitos madame

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  2. Nunca he sido capaz de ver esa extremada sensibilidad de María Estuardo, madame, excepto hacia sí misma.
    Que se lo digan a Lord Darnley! Por ejemplo.

    Bisous, madame Gema

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  3. Bueno, monsieur Xibeliuss, tal vez en el sentido de que pagó muy caro donde otros salen de rositas, eso sí. Aunque no sé qué le cortarían en realidad, porque la cabeza la había perdido hacía tiempo.

    Bisous

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  4. Todas sus intrigas para hacerse con el trono de Inglaterra le salieron mal. La reina Isabel también debió ser buena elementa.

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  5. Ya lo creo, madame. Una rival formidable. Mala suerte la de María Estuardo al tenerla enfrente.

    Bisous

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  6. ¡Pero qué apasionados! No me imaginaba yo unas cartas así de ellos. ¡Un besito!

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  7. Demasiado apasionados, sí.
    Y dispuestos a todo, madame. Pero al final perdieron la partida. Y algo mas.

    Bisous

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  8. Mucho tenía que querer al conde de Bothwell para casarse con él tras asesinar a Darnley (que tambien era un bicho malo). ¿O ella no tuvo nada que ver con la muerte de su marido Darnley?

    En fin, demasiados intereses contrapuestos, demasiadas intrigas. Tiempos convulsos desde todo punto de vista.

    Abrazos, madame.

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  9. A pesar de la imagen que han querido transmitirnos los romanticos sobre esta mujer, parece que tuvo no algo, sino mucho que ver con la muerte de su marido y con otras varias cosas tambien muy feas.
    Quien sabe cuanto le hubiera durado Bothwell.

    Bisous, monsieur

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  10. María por ambicionar compulsivamente el trono, perdió la oportunidad de dirigirse a Francia y no a Inglaterra. En Francia podría haber tenido una buena vida con honores y bienes, como viuda de Francisco y perteneciente también a la familia Guisa. Sí, le correspondía ser la sucesora de Isabel, pero no contó con la fuerza y tenacidad de ésta mujer que no se casó por tener solo para ella el poder y que no nombraría sucesor... Las pasiones humanas son las que dirigen a veces los destinos.
    También es imposible situarse en aquella realidad que era Escocia en aquél tiempo y a las presiones terribles que fue sometida.
    Un abrazo Isthar

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  11. Es cierto, madame: el mayor de todos los errores de maria estuardo fue tomar en ese momento la decision de dirigirse a inglaterra y no a Francia.
    Pero quien hubiera podido esperar entonces semejante final? Hasta entonces era impensable cortar la cabeza a un soberano. Isabel misma demoró su decisión una y otra vez, consciente de que al firmar esa sentencia estaba minando su propio poder y el de sus sucesores, que ya nunca serían intocables.

    Bisous

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  12. Es posible, monsieur, pero ella misma la llamó muchas veces. Oportunidades tuvo unas cuantas. Otra cosa es lo que hacía con ellas.

    Bisous, monsieur

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  13. Esta mujer, por muy bien que la hayan pintado algunos, la encuentro aburrida y desde luego no era trigo limpio. Que conste que tampoco me gusta la reina Isabel, pero al menos tenía mayor elegancia y salero que María. Estos gustos mios vienen de que me encanta la Historia de España de la segunda mitad del XVI, por eso soy partidista, jejej

    Aunque la carta desprenda cierta ternura, a la vez tiene un poso de orgullo... Ella por encima de todo es la reina. Ella es la que le honra mostrando su orgullo, la que le dice lo que tiene que hacer.

    Besos

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  14. Yo tampoco estoy de acuerdo con el retrato romantico de personaje de Schiller.
    Asi que madame Carmen es de Felipe II? Vaya vaya, jiji. Ahi sí que habia bacalao que cortar.

    Bisous, madame

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  15. Sí, me ha pillado usted, madame. Me gusta la España oscura del reinado del Rey Prudente. Nada que ver con su corte luminosa del Rey Sol, aunque sí semejantes en conspiraciones.

    Besos

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  16. Intrigas y más intrigas Madame! María Estuardo no escatimó esfuerzos por conseguir el trono de Inglaterra, sin importar todas las conspiraciones que tuvo que llevar a cabo! Me compadezco un poco de su muerte, dicen que cuando estaba en el patíbulo el hacha atravesó su cabeza varias veces sin exito, hasta que finalmente el verdugo puso fin a su vida.

    Besos Madame

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  17. Mal final tuvo, en efecto, madame Caroline. Arriesgo y perdió. Con un poco de paciencia tal vea hubiera obtenido todo de un modo mucho mas pacifico, como despues lo tuvo su hijo.

    Bisous, madame Caroline

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  18. Las contrariedades amorosas alcanzan a mucha gente, pero seguramente mucho más a quienes ocupan los lugares más altos. Los intereses creados son mucho más intensos, extensos y peligrosos. Me ha encantado leer las palabras de la reina. Eso me confirma que utilizaban un lenguaje muy próximo al nuestro. Besitos, dama.

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  19. He procurado echar una manita con la traducción para acercar el lenguaje, pero he sido muy respetuosa con el original. El lenguaje, en efecto, prescindiendo de la evolucion formal que haya podido experimentar desde los tiempos de Shakespeare, es muy parecido al actual, y a las obras del gran dramaturgo me remito.

    Bisous, madame

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  20. No creo que quede duda de su amor por él. Esta carta destila dulzura y, al mismo tiempo, dolor por no tenerlo cerca.

    Disfrutad del sábado, madame.
    Un beso.

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  21. Si, estoy convencida de que fue una gran pasion. La cegó demasiado, la impulsó a correr riesgos innecesarios y precipitó su final.

    Bisous, madame

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  22. Como supo esconder su sensibilidad durante su reinado. Ella misma lo dice: a pesar de sus contiendas y los asuntos de estado, hay un lugar en su corazón para el amor.

    El amor, como la muerte gozan de autonomía propia.

    Un abrazo

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  23. Y pueden con la voluntad y con la razon, madame.
    Hubiera maniobrado mejor sin esa pasion funesta para ella.

    Bisous

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"El pasado es un prólogo" (William Shakespeare)